Francia: oposición a De Villepin hizo su mayor protesta
-
Israel expresó su descontento por la composición del Consejo de Paz impulsada por Trump
-
Reacción a los aranceles de Trump: marchas en Groenlandia y confrontación de Francia y Gran Bretaña
Multitudes y disturbios, postales de ayer en París y toda Francia. Crece la oposición al contrato de trabajo para jóvenes.
En París, la movilización de 4.000 policías no disuadió a grupos de agresores -la mayoría ajenos a la marcha- que, enmascarados, se lanzaron contra vidrieras y manifestantes, a quienes insultaron y robaron. Según observadores, muchos de los violentos procedían de los suburbios desfavorecidos de la capital, escenario de graves disturbios étnicos en octubre y noviembre pasados. París no fue el único foco de violencia: también se registraron incidentes en el resto de las manifestaciones del país.
• «Marea humana»
Sin embargo, los descontrolados no lograron eclipsar la movilización pacífica de estudiantes y sindicatos, juzgada crucial en la pulseada que éstos mantienen con De Villepin.
«Es una marea humana», afirmó el líder estudiantil Bruno Julliard. «Es impensable que el primer ministro se mantenga firme en su posición», estimó el líder de la CGT.
Hombro con hombro, empleados públicos, asalariados del sector privado, colegiales y estudiantes proclamaron a los cuatro vientos su rechazo al CPE, pilar del plan de lucha contra el desempleo que defiende el gobierno.
El clamor de las manifestaciones estuvo reforzado además por las huelgas que afectaron sobre todo el sector de la enseñanza y el transporte público en 70 ciudades, entre ellas, la capital. En los aeropuertos, se anularon 150 vuelos.
Mientras los manifestantes exigían en la calle su dimisión, el primer ministro reiteró una vez más que no dará marcha atrás con el CPE, destinado a abatir un desempleo juvenil de casi 25%. Durante una alborotada sesión en la Asamblea Nacional, De Villepin declaró que en la República francesa «no cabe el ultimátum» y volvió a ofrecer ciertos cambios en la ley, rechazados de antemano por los interlocutores sociales. «Olvide su orgullo, deje en paz a los franceses», espetó el dirigente socialista Jean-Marc Ayrault al primer ministro.
De Villepin, que se juega su futuro político y su posible candidatura a las elecciones presidenciales de 2007, empieza a quedarse aislado dentro de su propio sector político. Todos los sindicatos y asociaciones estudiantilesrechazaron acudir al diálogo convocado para hoy.
Su rival más directo, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, abogó por la suspensión del CPE mientras se negocia un compromiso con los sindicatos. El presidente francés, Jacques Chirac, ayer se mantuvo en silencio, pero decidió «no alejarse» esta semana de París, dadas las circunstancias.




Dejá tu comentario