Las manifestaciones se tornaron violentas esta semana luego de meses de marchas y protestas mayormente pacíficas.
El presidente de Francia envió el miércoles a la policía a despejar los bloqueos en depósitos de combustible que causaron desabastecimiento y a restaurar el suministro, mientras los sindicatos mantenían su resistencia a una reforma al sistema de pensiones que se votará esta semana.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las importaciones de combustible llegaron a un máximo histórico el martes, dijo el Gobierno, que buscaba poner fin a un bloqueo de 24 días en el principal puerto petrolero de Francia cerca de Marsella, donde 51 tanqueros estaban paralizados en el Mediterráneo sin poder atracar.
Con casi un tercio de las 12.500 estaciones de servicio del país sin combustible o con escasez, la policía también podría ser desplegada para despejar el acceso a refinerías petrolera en huelga, según la orden del mandatario galo, Nicolas Sarkozy.
Una huelga de transporte de nueve días en el 2007 costó a Francia cerca de 400 millones de euros (550 millones de dólares) por día, de acuerdo al Ministerio de Economía, aunque analistas no ven que las huelgas actuales cuesten tanto.
La ministra de Economía, Christine Lagarde, dijo a la cadena de televisión británica Channel 4 que no podía estimar el costo total de la huelga para Francia, pero es improbable que tenga un gran impacto sobre el Producto Interno Bruto si dura demasiado.
Antes, en la cadena de televisión francesa TF1, Lagarde dijo que el Gobierno espera que las bombas de gasolina estén llenas otra vez en pocos días, e instó a quienes llevan a cabo protestas o bloquean depósitos de combustible que piensen en la imagen de Francia y su necesidad de acelerar su recuperación.
"Sinceramente apelo al sentido de responsabilidad de la gente, en particular de los que piensan que es divertido bloquear cosas y destruirlas", dijo Lagarde. "Es serio para nuestro país porque Francia está perdiendo una posibilidad de salir de la crisis en mejores condiciones que otros", agregó.
El Gobierno de centroderecha se ha mantenido firme ante la ola de protestas y huelgas iniciada el pasado verano boreal.
Pero la prueba más seria a su resolución han sido las huelgas que comenzaron el martes pasado en las 12 refinerías del país y los disturbios esta semana en el marco de las manifestaciones en Lyon y un suburbio del oeste de Paris.
El presidente Sarkozy dijo previamente que no dejará que se paralice el país por protestas contra una reforma que busca elevar la edad de retiro de 60 a 62 años.
"Si este desorden no termina rápidamente, el intento de paralizar el país podría tener consecuencias para los empleos al interrumpir el funcionamiento normal de la economía", dijo el presidente durante una reunión de gabinete en comentarios difundidos por su despacho.
Con una votación en el Senado prevista esta la semana, los sindicatos trataban de aumentar la presión sobre sectores cruciales de la economía con un nuevo día de huelgas en refinerías, paralizaciones de los camioneros en las principales rutas y movilizaciones en los aeropuertos regionales.
La ola de protestas se ha convertido en el mayor y más persistente desafío a las medidas de austeridad y reformas económicas que se están adoptando a lo largo de Europa. El martes al menos un millón de personas participó en marchas, aunque los sindicatos aseguran que la cifra llegó a 3,5 millones.
Apoyados por una mayoría de los votantes, los sindicatos están tratando de obligar a Sarkozy -cuyos índices de aprobación están cerca de mínimos históricos a 18 meses de una elección presidencial- a retroceder en la que se considera la reforma clave de su presidencia.
La policía liberó el acceso a 21 depósitos de petróleo desde el viernes, aunque el miércoles se volvió a formar una barricada en Donges.
Las protestas interrumpieron las operaciones en dos de las tres terminales de gas natural licuado (GNL). La compañía estatal EDF dijo que no había un riesgo inmediato de desabastecimiento de GNL.
"Estamos dispuestos a seguir parando todos los días e ir hasta las últimas consecuencias", dijo un representante del sindicato CGT cerca de Marsella.
Dejá tu comentario