21 de octubre 2002 - 00:00

Francotirador: un nuevo ataque hace crecer el pánico en EE.UU.

El ataque a un hombre de 37 años, al sur de Washington, incrementó el pánico por el accionar del francotirador que se ha cobrado 9 vidas y obligó a aumentar el operativo de seguridad (foto). La víctima se encontraba anoche en grave estado, después de haber sido sometida a una operación en la que no se le pudo extraer la bala, algo vital para confirmar si -como creen las autoridades-el episodio es el último golpe del atacante. En toda el área de Washington se cancelaban espectáculos y eventos deportivos y el gobierno de George W. Bush se negaba a descartar que el responsable de los ataques sea un terrorista.

Washington (AFP, EFE, ANSA) - La psicosis por el francotirador desconocido repuntó de golpe ayer, luego del ataque la noche del sábado en Virginia (Este) contra un hombre que quedó gravemente herido y que pudo haber sido perpetrado por el misterioso asesino que aterroriza la región de Washington desde principios de mes.

Un hombre de 37 años fue alcanzado por una bala en el abdomen el sábado hacia las 20.00 hora local cuando salía con su esposa de un restorán de Ashland, ciudad situada a unos 130 kilómetros al sur de Washington. La víctima se debatía ayer entre la vida y la muerte.

«Se encuentra en una unidad de cuidados intensivos y su estado sigue siendo crítico», declaró una portavoz del hospital donde el hombre, cuya identidad no fue revelada, fue operado durante más de tres horas y podría ser sometido nuevamente a cirugía en las próximas horas.

Dada la gravedad de la víctima, los cirujanos decidieron no extraer la bala, que habría permitido a la policía descartar rápidamente si el proyectil poseía las características de las balas empleadas por el asesino de Washington.

«No estamos seguros» de si se trata de un nuevo ataque del francotirador, que ha matado ya a nueve personas y ha dejados, entre ellas a un menor, desde que inició su serie de ataques el 2 de octubre, dijo el comisario del condado de Hanover, Stuart Cook. Sin embargo, la policía «actúa como si fuera así y continuaremos considerándolo hasta que se confirme que no es el caso», dijo Cook.

•Seguimiento

El presidente George W. Bush sigue de «muy cerca» el caso y es informado «todas las mañanas» de la evolución de la investigación por parte del director del FBI Robert Mueller, afirmó ayer la consejera de la Casa Blanca para la seguridad nacional Condoleeza Rice.

Más de 150 oficiales buscaban ayer cualquier pista que los lleve al asesino y registraban los alrededores del restorán Ponderosa, donde ocurrió el ataque. Estaban en especial concentrados en una zona boscosa ubicada a unos metros del restorán que pudo haber servido como «escondite» al francotirador.

El fin de semana en toda la zona de Washington fue de reuniones deportivas y conciertos anulados, centros comerciales semidesiertos y un impresionante despliegue de las fuerzas de seguridad.

En lo que hace a las investigaciones, uno de los primeros testigos que declararon haber visto al francotirador,
Matthew Dowdy, de 38 años, ingresó el viernes en la cárcel acusado de falso testimonio.

Mientras, los investigadores siguen la pista de un camión blanco incautado y en cuyo interior se ha encontrado un casquillo de bala de calibre aún desconocido.

•Novena víctima

Dowdy, que de ser declarado culpable podría ser condenado a seis meses de prisión, hizo perder valioso tiempo a la policía al asegurar que el lunes pasado vio cómo el asesino de tez cetrina cargaba un fusil y se fugaba en una camioneta color crema con una luz trasera rota. Ese día, el francotirador asesinó a la analista de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) Linda Franklin, de 47 años, en un centro comercial de Falls Church (Virginia). Franklin fue la novena y última víctima mortal del francotirador.

Las autoridades comenzaron a sospechar de que Dowdy estaba mintiendo cuando los detectives compararon los relatos de otras personas que presenciaron el asesinato de Franklin. El fiscal del condado de Fairfax, Robert Horan, señaló que el falso testigo no pudo haber visto lo que declaró, porque al parecer se encontraba dentro de una tienda cuando ocurrió la tragedia.

Un portavoz policial de Fairfax dijo que Dowdy es un ex presidiario que mintió para «obtener sus 15 minutos de fama».

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