Caracas - El proceso de recolección de firmas para destronar a Hugo Chávez concluyó ayer con todo el oficialismo abroquelado tras la denuncia del ex boina roja sobre la gestación de un «megafraude» por parte de la oposición, y una manifestación de sus partidarios organizada en torno al Palacio Miraflores que se desarrollaba anoche.
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El vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, indicó que se está ante el «tercer golpe institucional de los opositores». «Los golpistas de abril y los de diciembre pretenden repetir la historia», advirtió, en referencia al golpe de 2002 y la huelga de fin de 2002 y principios de 2003. Y aseguró que el megabloque que quiere activar en abril un referéndum revocatorio contra Chávez no logró recolectar los 2,4 millones de rúbricas necesarias.
Esa percepción contrasta con el optimismo que circula en el seno de la opositora Coordinadora Democrática, donde aseguran que el domingo ya batieron esa meta. Anoche hablaban extraoficialmente de cerca de 3,8 millones de rúbricas.
En rigor, concluidos ya los procesos de recolección de firmas de oficialismo y oposición, y tras una semana de auditoría interna opositora, habrá que esperar 30 días para que el Consejo Nacional Electoral valide las rúbricas y oficialice el score de cada bando. Todo ello con miras a activar un referéndum revocatorio que, en la hipótesis de máxima, podría poner en juego en abril el mandato del presidente, además de los de 34 diputadosoficialistas y de 37 legisladores opositores.
El último día del « reafirmazo» opositor mostró una postal distinta de la de los días previos, con un desfile de personas menor, que la oposición atribuyó a la falta de planillas y a la nutrida concurrencia que se dio entre el viernes y el domingo. Y cerró un proceso donde finalmente no hubo hechos de violencia como se temía, más allá de incidentes menores. Ayer fue leído por el Departamento de Estado de EE.UU. como «un paso positivo».
Marcando quizás el pulso de lo que será esa espinosa transición -dada la extrema polarización en la que está sumida Venezuela, entre chavistas y antichavistas-, anoche se esperaba que tanto el oficialismo como la oposición coronaran el proceso con sendas demostraciones de fuerza, concentraciones mediante, bordeando la ilegalidad al enfrentar la prohibición de realizar manifestaciones públicas.
Los adeptos a Chávez planeaban reunirse en los alrededores del presidencial Palacio de Miraflores, luego de que el diputado oficialista William Lara instara «al pueblo de Caracas» a saludar al Presidente «con la V de la victoria». Un festejo similar estaba en la mente de la oposición, en Plaza Altamira.
El gobernador de Táchira, Ronald Blanco La Cruz, denunció irregularidades ante el Consejo Nacional Electoral. Y en masa, oficialistas de distinto rango se volcaron a la estatal Venezolana de Televisión para aportar denuncias de ese calibre.