Fuerza Naval iraní detiene a marines británicos en Irak
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Un marine británico vigila las aguas en Irak.
"Estamos tratando este asunto con las autoridades iraníes al más alto nivel. El embajador iraní fue convocado por la Cancillería, mientras que el gobierno británico demandó el inédito retorno tanto de nuestra gente como de los equipos", resaltó el escrito.
Con respecto a la integridad física de los detenidos, el Ministerio de Defensa británico dijo que "cualquier especulación sobre lo que podría ocurrir o sobre cómo nuestro personal puede ser tratado, podría ser peligroso e instamos a abstenerse de hacer ese tipo de especulaciones".
Un pescador, testigo del hecho citado por la cadena británica BBC, declaró que "dos embarcaciones, cada una con una tripulación de seis a ocho soldados, estaban requisando botes iraquíes e iraníes en el área de Ras Al Bisha, en la entrada norte del Golfo, pero llegaron embarcaciones iraníes grandes y se los llevaron".
Un periodista de la misma cadena -que indicó que los soldados están sanos y salvos- confirmó lo expuesto anteriormente y agregó que "básicamente detuvieron al personal de la Marina Real a punta de pistola".
Por su parte, la Marina de Estados Unidos afirmó que "no hay militares estadounidenses involucrados en el incidente", informó el diario español El País en su edición digital.
En 2004 sucedió un incidente parecido, por el que ocho soldados británicos estuvieron tres días detenidos por la Guardia Revolucionaria tras ser acusados de pasar los límites internacionales y navegar en aguas iraníes, también en la frontera entre Irán e Irak, en Shatt Al Arab.
En aquella oportunidad, los oficiales fueron presentados con los ojos vendados en la televisión iraní y declararon haber entrado ilegalmente a las aguas de este país persa, tras lo cual fueron liberados ilesos.
El conflicto diplomático en la Península Arábiga llega en momentos en que las Naciones Unidas se apresta a votar una resolución para aplicar sanciones al gobierno de Teherán, bajo la acusación de no haber puesto fin a su programa nuclear.
Las potencias occidentales, con Londres y Washington a la cabeza, sostienen que la República Islámica tiene entre manos la formación de su arsenal nuclear, mientras que el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad (quien irá a ONU a defender su proyecto atómico), afirmó que la energía nuclear será utilizada sólo con fines pacíficos.



