Fumata negra en primera votación por nuevo Papa
Comenzó ayer el esperado cónclave en el Vaticano, del que saldrá el sucesor de Juan Pablo II. Antes de que los 115 cardenales con derecho a voto ingresaran en la Capilla Sixtina, el papable alemán Joseph Ratzinger ofició una misa en la que hizo una encendida defensa de la ortodoxia. Intentando influir en el ánimo de los purpurados, denunció el relativismo cultural y moral, y criticó a quienes califican el apego a la doctrina como «fundamentalismo». Ayer se produjo la primera votación, que no arrojó la mayoría de dos tercios necesaria y, por lo tanto, dio lugar a una «fumata negra». El secreto del cónclave no fue vulnerado, para desesperación de periodistas y de curiosos, quienes no pudieron sino seguir con sus hipótesis: europeo o del Tercer Mundo, ortodoxo o modernizador, más joven o más anciano...
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Ayer, 115 cardenales comenzaron a elegir al nuevo Papa.
El humo negro en la chimenea de la Capilla Sixtina significó
que no hubo acuerdo aún sobre quién será.
Entre tanto, las especulaciones siguen a la orden del día. Orazio Petrosillo, vaticanista de «Il Messaggero», anoche arriesgaba por televisión que la votación podría definirse entre la última fumata del miércoles y la primera del jueves. Desde hoy habrá cuatro votaciones diarias, dos por la mañana y dos por la noche. A las 12 y a las 19, hora de Roma, la chimenea ubicada sobre la Capilla Sixtina dejará ver el humo productode la quema de las boletaselectorales.
«Pongo por testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará, de que doy mi voto a quien, en presencia de Dios, creo que debe ser elegido», fue la frase que anoche pronunciaron los 115 electores y que se repetirá hoy. Si en tres días de sufragios no se alcanza el piso de dos tercios de los votos exigido (77), tendrá lugar un día de pausa para orar y dialogar. Esta jornada de reflexión se repetirá luego cada siete días hasta llegar a los 34 intentos. Luego, el nuevo pontífice se dirimirá entre los dos más votados, y deberá lograr la mayoría absoluta.
Los cardenales almorzaron juntos y a las 16.30 y comenzaron lentamente el rito indicado. Se reunieron en el Aula de las Bendiciones, cercana a la Capilla Sixtina, y Ratzinger recordó que estaban allí para elegir al papa. En procesión, los otros 114 futuros colaboradores del Papa recitaron las letanías y entonaron el himno «Veni Creator Spiritus», mientras se dirigían a la Capilla Sixtina, que en los últimos días fue sometida a severos controles contra micrófonos, cámaras ocultas y cualquier otro medio de comunicación. Allí se obligaron y juraron «observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas en la Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II 'Universi Dominici Gregis'». A las 17.25, el cardenal Piero Marini, maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias, pronunció «extra omnes». Se retiraron entonces los guardias suizos y se cerró la puerta. Los príncipes de la Iglesia comenzaron a meditar.




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