Chiitas acudieron masivamente a los entierros de las víctimas de los atentados del martes en Kerbala (foto) y Bagdad. Dirigentes de la minoría sunita expresaron su solidaridad.
Bagdad (ANSA, AFP) -Miles de iraquíes gritaron ayer consignas antinorteamericanas durante los funerales de los 271 musulmanes chiitas muertos en los atentados del martes en Bagdad y la ciudad santa de Kerbala, durante la celebración musulmana de Ashura. Mientras la organización Al-Qaeda rechazó cualquier responsabilidad en el ataque pese a la acusación de Estados Unidos, los iraquíes intentaron dar muestras de que no habrá división sectaria entre facciones musulmanes y reclamaron a EE.UU. seguridad.
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Camiones repletos de peregrinos y colectivos cubiertos por banderas negras se dirigieron al mausoleo Kazem para enterrar a decenas de personas que perdieron la vida en los sangrientos atentados del martes en Bagdad. Muchos habían partido de Sadr City, una zona chiita muy pobre de la capital.
También se realizaron ceremonias en el mausoleo del imam Mussa Al Kazem, el santuario más importante de la capital. Diversos grupos la emprendieroncon piedras contra soldados estadounidenses.
En su sermón, el ayatollah Hadi al Muddaresi acusó a los autores de los atentados de querer llevar al país a la guerra civil «pero nosotros -afirmó- no nos dejaremos arrastrar».
Incluso en las calles se escuchaban acusaciones contra las fuerzas de la coalición, encargadas de protegerlos, de acuerdo con el testimonio de numerosos iraquíes chiitas, una mayoría religiosamuy superior frente a los sunitas, privilegiados durante la era de Saddam Hussein.
• Solidaridad
Con una cinta verde en la frentecon el nombre de Hussein -el nieto del profeta Mahoma asesinado en 680 y venerado por los chiitas-los hombres continuaron flagelándose la espalda con cadenas. «La gente es pacífica, no está en contra de ninguna religión. Se trata de una simple procesión religiosa. Ningún conflicto va a surgir entre los iraquíes», aseguró Zuhayr El-Abid, de 57 años, ingeniero eléctrico. Algunos religiosos sunitas participaron también en la marcha, en solidaridad con los chiitas muertos en Bagdad.
El Consejo de Gobierno iraquí, por su parte, decretó tres días de luto nacional a partir por los atentados y aplazó la firma de la nueva Constitución prevista para ayer. En tanto, tres cohetes fueron lanzados anoche contra el cuartel general de la coalición en Bagdad cuando el administrador civil estadounidense Paul Bremer tenía previsto dar una conferencia de prensa, sin víctimas.
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