París - Ocho personas murieron y al menos otras treinta resultaron heridas cuando un hombre desató ayer una lluvia de disparos contra una asamblea de concejales de Nanterre, una localidad de la periferia de París. La matanza, que ocurrió en la madrugada, volvió a poner en entredicho el tema de la inseguridad en Francia, uno de los ejes principales de la actual campaña electoral. Después de haber asistido a los debates municipales, Robert Durn, de 33 años, abrió fuego en forma indiscriminada contra los concejales que se preparaban para regresar a sus hogares a la 1. Durn, aficionado al tiro, fue controlado tras efectuar metódicamente unos cuarenta disparos, sirviéndose de dos pistolas automáticas de marca Glock, para las que llevaba cinco cargadores de quince balas. Tenía, además, en su poder una Magnum Smith and Wesson 357, de la que no hizo uso. El atacante, al ser reducido por un grupo de personas que se encontraban en el recinto, comenzó a pedir a gritos que lo mataran. Actualmente, se encuentra detenido. Mediante este acto de locura, Durn asesinó a cuatro concejales comunistas, tres conservadores y uno de los verdes, según confirmaron fuentes oficiales. Otras catorce personas fueron heridas de extrema gravedad, una de ellas en estado crítico.
La masacre conmocionó a Francia cuando el tema de la seguridad ciudadana ocupa diariamente el centro del debate electoral.
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A sólo cuatro semanas de los comicios presidenciales, el primer ministro Lionel Jospin fue el primer candidato en llegar, a las 4, al lugar del crimen. Una hora antes se había trasladado hasta Nanterre el ministro del Interior, Daniel Vaillant, que describió lo que encontró allí como «una escena de horror». Jospin, por su parte, calificó de «conmocionante» y «de terrible» el espectáculo con el que se encontró en la sala municipal de Nanterre, pero pidió que no se hiciera un paralelo entre este «acto absolutamente insensato» y los problemas más generales de violencia que afectan actualmente a Francia, en especial una ola de delincuencia juvenil en las localidades de la periferia de París. Mien-tras, el presidente y candidato a la reelección, Jacques Chirac, que también acudió a Nanterre a tempranas horas de la mañana, expresó su indignación ante lo que definió como «un acto de locura asesina» y «un drama totalmente inimaginable», cometido con «armas muy sofisticadas». «Faltan las palabras para calificarlo --agregó- pero el corazón habla con indignación.»
Según los testimonios recogidos hasta el momento por la policía, Durn era asiduo concurrente a las sesiones municipales e incluso había trabajado en varias ocasiones como asesor de la lista de los verdes.
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