Gaffe opositora ante el mercado
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«Los países que crecieron lo hicieron a través de la integración comercial, con algún control de flujo de capitales. Brasil, al contrario, tomó el camino errado e hizo la integración financiera», afirmó el economista.
Sabiendo que sus declaraciones podían provocar una tempestad, Nakano advirtió: «No hablo en nombre de nadie ni soy candidato a nada».
Alckmin, al enterarse de esas propuestas, se enfureció: «No, no voy a recortar (gastos). Eso no consta en mi programa. En mi gobierno, el único que habla soy yo».
De todos modos, Nakano llevó agua al molino de Lula, cuyos allegados no paran de machacar que la llegada de Alckmin al poder tendría por consecuencia la supresión de programas sociales y la privatización de grandes firmas nacionales, como Petrobras o el Banco do Brasil.
«No entiendo cómo podrían cortar 60.000 millones de reales en un año. A menos que tirasen una bomba y acabasen con todos los programas sociales», comentó el ministro de Hacienda, Guido Mantega.
La reacción también vino de sectores financieros, que en 2002 veían con recelo la llegada al poder de Lula.
«Con sus ideas nostálgicas de imponer controles de capitales y gestión de la tasa de cambio, el economista Yoshiaki Nakano (...) apartará al candidato Alckmin de los agentes de mercado», afirmó Nathan Blanche, de la consultora Tendencias.
«Si el mercado asocia esas propuestas heterodoxas al candidato, podría hasta repetirse el episodio vivido por los mercados en 2002, relacionado con el entonces candidato Lula. Lo que costó muy caro a Brasil, que vio su riesgo-país subir a 2.400 puntos», insiste Blanche.
Si hacía falta otra señal de que los tiempos cambian, Lula apareció el martes en un acto electoral en San Pablo junto a Delfim Neto, responsable del «milagro económico brasileño» durante el régimen militar (1964-85).




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