Máxima presión: Biden le exige a Netanyahu una desescalada inmediata en la Franja de Gaza

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Impulsado por su partido, el demócrata busca un cese del fuego, aunque sin abrir el juego en el Consejo de Seguridad de la ONU. El premier israelí quiere "ir hasta el final" contra Hamás, pero EE.UU. pone a prueba su dureza.

Washington - El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, le dijo al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que espera una “desescalada significativa” e inmediata del conflicto militar con el movimiento islamista Hamás. La demanda, planteada para ayer mismo, mereció del derechista una primera reacción negativa, a través de la que prometió ir hasta el final contra el grupo que gobierna la Franja de Gaza, pero fuentes militares hebreas afirmaron que estaba en estudio.

“El presidente le expresó al primer ministro que espera una significativa desescalada hoy para encaminar un cese al fuego”, según un comunicado emitido ayer por la Casa Blanca tras la cuarta conversación entre ambos gobernantes desde el comienzo de la crisis.

El jefe del Pentágono, Lloyd Austin, adoptó un tono más firme durante una entrevista telefónica con el ministro israelí de Defensa, Benny Gantz.

Austin “examinó los análisis de la campaña militar de Israel en la Franja de Gaza y exhortó a desescalar el conflicto”, dijo también el Pentágono en una breve nota.

Tras una nueva noche de violencia, los ataques aéreos israelíes sobre la Franja de Gaza se intensificaron ayer, pero Israel insiste en que espera “el momento oportuno” para cesar su ofensiva contra el enclave palestino.

La Casa Blanca reivindica una gestión diplomática “discreta” desde el comienzo de los enfrentamientos. No obstante, se alzan muchas voces dentro del gobernante Partido Demócrata de Biden para que se plante con más firmeza ante Netanyahu.

El israelí afirmó, por su parte, que no descarta “ir hasta el final” contra Hamás.

“Solo hay dos posibilidades para hacerles frente: ir hasta el final o la disuasión. Actualmente estamos inmersos en una disuasión firme”, dijo el primer ministro en Tel Aviv. Sin embargo, una fuente militar de Israel admitió que se estudia un alto el fuego tras diez días de enfrentamientos.

Los ataques aéreos israelíes dejaron ayer seis muertos en Gaza y destruyeron la casa de una familia, a la vez que el Ejército dijo que amplió sus bombardeos a más blancos para frenar el lanzamiento de cohetes.

Al menos 227 personas, 64 de ellos niños y 38 mujeres, murieron en los ataques israelíes contra Gaza y 1.620 resultaron herido,, según el ministerio de Salud local. En Israel los cohetes lanzados desde Gaza dejaron 12 muertos, según la policía israelí.

Medios estadounidenses como CNN y Politico dijeron que la Casa Blanca prefiere presionar discretamente a Israel pese a haber bloqueado declaraciones del Consejo de Seguridad de la ONU en pos de un alto el fuego inmediato.

Los funcionarios dijeron creer que, gracias a esas gestiones, se evitó una invasión israelí por tierra a la franja palestina y explicaron que el Gobierno de Biden había decidido que la mejor opción era presionar primero a Israel a puertas cerradas en vez de hacer un llamado público o apoyar la resolución en ese sentido del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las hostilidades comenzaron el 10 de mayo cuando Hamas, que gobierna en Gaza, disparó cohetes hacia Jerusalén en apoyo a protestas de los palestinos contra restricciones adoptadas por Israel para el acceso a lugares santos islámicos y por la amenaza de evacuación de decenas de familias palestinas en favor de colonos judíos en Jerusalén Este, la parte de la ciudad ocupada en 1967.

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