21 de octubre 2011 - 22:11

Gobierno rebelde se apresta a declarar la "liberación" total

Los rebeles exhiben el cuerpo de Gadafi.
Los rebeles exhiben el cuerpo de Gadafi.
Los libios esperaban que los insurgentes que derrocaron a Muamar Gadafi proclamen la "liberación" total del país, tras la muerte del derrocado líder en la batalla de Sirte, su último reducto.

Al mismo tiempo, la OTAN anunció que pondrá fin el 31 de octubre a su operación marítima y aérea en Libia tras alcanzar un "acuerdo preliminar" en ese sentido entre los representantes de los 28 países miembros de la Alianza reunidos en Bruselas.

"Está confirmado. Anunciaremos la liberación total de Libia el en la plaza del tribunal de Bengasi", aseguró un alto responsable del Consejo Nacional de Transición (CNT) que pidió el anonimato.

Es en esta plaza, rebautizada plaza de los Mártires, a unos mil kilómetros al este de Trípoli, que los opositores -convertidos en rebeldes y luego en nuevas autoridades- desafiaron al régimen de Gadafi en los primeros días de las protestas de mediados de febrero.

Esta proclamación pondría fin a un conflicto de ocho meses en el que murieron al menos 30.000 personas, según cifras de las nuevas autoridades libias.

El CNT, reconocido por la ONU y por más de unos 60 países como representante legítimo del pueblo libio, había publicado a principios de septiembre una "hoja de ruta" para una nueva "Libia libre" que prevé la instauración, un mes después de la liberación del país, de un gobierno de transición a cargo de organizar elecciones generales ocho meses después y entregar el poder a una Asamblea elegida.

El número dos del nuevo régimen, Mahmud Jibril, viajó a Misrata (200 km al este de Trípoli) para ver los restos de Muamar Gadafi expuestos en una cámara fría. Dijo estar "aliviado" que se haya terminado.

Miles de personas se acercaron para observar el cadáver.

El jueves, la comunidad internacional saludó la muerte del ex dictador y llamó a los libios a la reconciliación y a la construcción de un país libre y democrático. Pero varias voces se hicieron escuchar desde entonces por el malestar que provocó las circunstancias de la muerte de Gadafi.

La viuda de Muamar Gadafi, Safia, refugiada desde fines de agosto en Argelia, reclamó una investigación de la ONU y pidió que el cuerpo de su marido como el de su hijo Muatasim, muerto el jueves en Sirte, le sea entregado.

Según varias fuentes del Consejo militar de Misrata, el cadáver sería enterrado en un lugar secreto, para evitar peregrinaciones a su tumba.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos también pidió el viernes una investigación y Estados Unidos llamó al CNT a la "transparencia" en el caso, mientras que Amnistía Internacional evocó un posible crimen de guerra y Rusia se interrogó sobre la legalidad del ataque de la OTAN.

En todo el país, la muerte del derrocado líder provocó escenas de alegría, Desde Trípoli a Bengasi los disparos de armas de puño y de artillería pesada se escucharon hasta entrada la noche.

En el mundo árabe, las redes sociales, la prensa y los militantes pro democráticos aseguraron que la muerte de Muamar Gadafi anunciaba el fin de los otros dirigentes cuestionados de la región, en particular el sirio Bashar al Asad y el yemení Alí Abdalá Saleh.

"Gadafi partió, es tu turno Bashar", escribió en Twitter un internauta.

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