23 de febrero 2006 - 00:00

Guerra civil y religiosa en Irak: más de 100 muertos y 70 mezquitas incendiadas

Guerra civil y religiosa en Irak: más de 100 muertos y 70 mezquitas incendiadas
La violencia desatada tras el ataque de ayer a la mezquita chiita en Irak, uno de los principales lugares santos para esa rama musulmana, causó la muerte de 141 personas y el incendio de 68 templos en las últimas 24 horas, al tiempo que crecen las advertencias sobre el riesgo de una guerra civil entre esas corrientes del islam.

A su vez, el Frente del Acuerdo Iraquí, principal fuerza sunnita, anunció hoy que no seguirá las negociaciones para integrar el nuevo gobierno.

Ayer, un ataque devastador causó la destrucción del templo chiita del imán Ali Al-Hadi, ubicado en Samarra, 125 kilómetros al norte de Bagdad.

El hecho desató una serie de ataques que continuó hoy en todo el país contra mezquitas de la rama sunnita del islam.

El presidente estadounidense, George W. Bush, opinó que los atentados "buscan crear un conflicto civil", pero se mostró convencido de que vencerán las "voces de la razón".

Un total de 68 mezquitas fueron incendiadas, 10 imanes fueron asesinados y 15 secuestrados desde el miércoles en Irak, reportó Al Qubaisy, portavoz del Consejo de los Ulema, la mayor autoridad religiosa sunnita en Irak.

Además, al menos 80 cadáveres ingresaron desde el miércoles por la tarde hasta la mañana de hoy en la morgue de Bagdad, dijo el vicedirector general de esa dependencia, Qais Mohammad.

Precisó que todos esas personas murieron a causa de proyectiles.

"Es el doble de los que recibimos cotidianamente", dijo.

En tanto, los cadáveres de 47 personas y 10 vehículos carbonizados fueron encontrados al borde de una calle por la mañana en Naharwane, al sudeste de Bagdad, informó una fuente del Ministerio del Interior.

También fueron hallados hoy los cadáveres de tres periodistas iraquíes de la cadena de televisión Al-Arabiya, secuestrados el miércoles en el norte de Samarra (125 kilómetros al norte de Bagdad), informó la policía local.

Según esa fuente, "los cuerpos de la presentadora Atwar Bahjat, del cameraman Adnan Abdallah y del técnico de audio Khaled Mohsen, fueron hallados 15 kilómetros al norte de Samarra".

En tanto, otras 11 personas, entre soldados y civiles, murieron esta mañana por la explosión de una bomba al paso de una patrulla militar iraquí en Baquba, 60 kilómetros al nordeste de Bagdad, informaron fuentes del ejército.

Manifestaciones de protesta por el ataque del miércoles en Samarra se realizaron hoy en varias ciudades de Irak, informaron fuentes locales.

El presidente iraquí, Jalal Talabani, convocó a los principales dirigentes políticos para discutir medidas a fin de evitar un conflicto confesional, pero la principal fuerza sunnita rechazó participar y se retiró de las conversaciones para formar gobierno.

"Estamos suspendiendo nuestra participación en las negociaciones con la Alianza chiita", dijo en conferencia de prensa Tareq al Hasimi, dirigente del Frente del Acuerdo Iraquí, la principal formación política sunnita.

Al Hasimi aludió así a las reuniones para formar el nuevo gobierno con la Alianza Iraquí Unida, coalición de 16 formaciones chiitas que venció en las elecciones del 15 de diciembre pasado.

"Creemos que algunas facciones de la Alianza Iraquí Unida son responsables del derramamiento de sangre que tomó como mira a nuestra gente, del incendio de mezquitas y del arresto de nuestros hijos", subrayó el portavoz.

Por su parte, la Unión Internacional de los Ulema, religiosos sunnitas musulmanes, advirtió hoy acerca del riesgo de una guerra civil en Irak.

A través de un comunicado difundido hoy, la Unión denunció el ataque contra el mausoleo de Samarra e hizo un llamamiento "a los iraquíes, sunnitas y chiitas" acerca del riesgo "de caer en esta gran trampa".

Los Ulema dijeron que los sunnitas no pueden ser los autores del ataque contra el mausoleo de Samarra "porque lo conservaron durante siglos".

Según la Unión, el autor del ataque "no quiere el bien de Irak, sino iniciar el incendio y la rivalidad".

Para el secretario general del movimiento chiita Hezbollah, Sayyed Hassan Nasrallah, los responsables de la destrucción del mausoleo de Samarra son Estados Unidos, Israel y Al Qaeda.

Nasrallah dijo en un acto de miles de personas en la periferia de Beirut, que el ataque en Samarra tenía por objetivo desatar una guerra civil entre comunidades chiitas y sunnitas en Irak y otros países.

Instó a "chiitas y sunnitas libaneses a mantenerse unidos" y a los chiitas a no acusar a los sunnitas del ataque y a no dejarse influenciar por lo que ocurre en Irak.

En tanto, Mark Kimmitt, número dos del Comando central del Pentágono, consideró, en una conferencia de prensa en Washington, que el ataque de la mezquita tiene todas las características de un atentado del jordano Abu Musab Al Zarqawi, al que Estados Unidos señala como jefe de AL Qaeda en Irak.

El atentado de Samarra "es claramente un intento de los terroristas de incitar a la guerra civil", comentó Kimmitt.

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