Guterres asumió oficialmente como secretario general de ONU
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Antonio Guterres durante la jura en 12 de diciembre.
Finalmente, en abierto desafío al criterio histórico de rotación continental que indicaba que el sucesor de Ban debía salir de algún país de Europa del Este, y tratando de evitar un eventual veto por parte de algunos de sus miembros permanentes, el Consejo de Seguridad anunció el 5 de octubre pasado que había arribado a un acuerdo para proponer al portugués como secretario general.
Una de las cuentas pendientes que dejó su ascenso al máximo organismo diplomático global fue la demanda de diferentes sectores de la sociedad civil que pedían que fuera una mujer quien, por primera vez en 71 años, estuviera al frente de las Naciones Unidas.
Guterres no es extraño para la ONU.
En 2005 fue nombrado Alto Comisario de la ONU para los Refugiados (ACNUR), un puesto que ocupó hasta 2015 y desde el que tuvo que afrontar la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.
Tuvo que hacer frente al recrudecimiento de conflictos como el de Siria, a la presión de los flujos migratorios en Europa e incluso a la relación que algunos establecieron entre los refugiados y el terrorismo, pero esa difícil tarea le permitió ganar prestigio y contactos a nivel internacional.
A lo largo de estos desafíos, trabajó codo a codo con su ahora antecesor, Ban Ki-moon.
Tras los dos mandatos de Ban, la imagen de una ONU ineficaz, en la que sólo se firman acuerdos prenegociados y se sacan las fotos de rigor se consolidó.
El liderazgo del diplomático surcoreano de 72 años también quedaron teñidos por el escándalo que desató un encubrimiento de abusos sexuales cometidos por soldados de paz contra mujeres y niños.
Según sus propias palabras, su mayor legado es haber logrado que casi 200 países ratificaran el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, que compromete a los firmantes a reducir las emisiones contaminantes para evitar el calentamiento global.
Ban abandonó anoche la ONU con una despedida al estilo neoyorquino.
Fue el invitado especial del alcalde Bill de Blasio para apretar el botón que simbólicamente inicia la cuenta regresiva del reloj para la medianoche y la caída de la bola luminosa gigante en la famosa fiesta de Times Square, en el corazón de la Gran Manzana.
"En un momento en que el mundo parece cada vez más fracturado, dividido y desconectado, destacar la labor de las Naciones Unidas en nuestra celebración global es muy importante", explicó en un comunicado al anunciar la participación de Ban la empresa encargada de esta fiesta, Times Square Alliance.



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