El sacerdote entrerriano radicado en Filipinas, cuyo paradero se desconocía desde el jueves pasado, un día antes de que se registrara el devastador tifón Haiyan, apareció sano y salvo en las últimas horas, casi al mismo tiempo que se conoció la aparición de otros tres argentinos.
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Familiares de Osvaldo Metz, quien se encuentra misionando en ese archipiélago, informaron que el hombre se comunicó con ellos para llevarles tranquilidad.
Metz envió un mensaje a su familia a través de Internet y le informó que no se pudo conectar antes porque las comunicaciones están colapsadas en ese país asiático tras el paso del tifón, que ya dejó más de 10.000 muertos.
El sacerdote, de 59 años, reside en la isla Bohol, a casi 120 kilómetros de donde el viernes pasó el ojo de Haiyan.
Metz misionó desde 1987 en Hong Kong durante más de 16 años y, tras el diaconado, volvió a la Argentina a fines de 1993 para su ordenación sacerdotal y luego volvió a misionar a Asia.
Al mismo tiempo, se conoció que habían encontrado a otros tres ciudadanos argentinos reportados como desaparecidos por el sacerdote Gustavo Aguilera, que vive en la ciudad de Cebú.
Había informado que "no fueron reportados. Somos 100 en total y la mayoría somos religiosos pero hay otros que trabajan en empresas multinacionales".
El religioso que reside en la ciudad de Cebú, la segunda más poblada del país, precisó que "no hay comunicaciones, no hay líneas telefónicas, el aeropuerto, las rutas y los puentes fueron partidos en dos, no hay agua ni electricidad".
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