Hijo de Gadafi, traicionado por su propio guía en el desierto
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Yussef Saleh al-Hotmani.
Diez combatientes de Zintan, ubicada en las montañas del oeste del país, y cinco miembros de la tribu de Hotmani, al-Hotman, estaban esperando.
"Cuando llegamos al anochecer, la artillería fue muy precisa, sólo llevó medio minuto capturar el primer auto", dijo Hotmani.
El guía agregó que le aconsejó intencionalmente a Saif que los vehículos estuvieran separados por una distancia de 3 kilómetros para dar a los rebeldes tiempo de reagruparse y para poder unirse a ellos.
"Cuando llegó el segundo auto, comenzamos a disparar de forma muy precisa, para dañar al vehículo y que no pudiera escapar", añadió.
Saif al-Islam, vestido con una larga túnica y un pañuelo marrón en la cabeza, saltó del auto e intentó escapar, pero fue capturado, según el relato de Hotmani. "Lo tratamos como un prisionero de guerra", enfatizó.
El nómade del Sahara, que se define a sí mismo como el "hijo del desierto", se negó a dar detalles de cómo o cuándo contactó a los 15 combatientes del Gobierno interino que atraparon a Saif.
"Estoy seguro de que (Saif al-Islam y sus guardaespaldas) planeaban ejecutarme cuando llegáramos a la frontera. Tenían dos pistolas, dos granadas, un cuchillo y esposas. Estaban listos para ejecutarme si tenían alguna duda", aseguró.
Los rebeldes aliados al Consejo Nacional Interino (CNT) se refieren a Hotmani como un "héroe".
No está claro cómo Saif al-Islam llegó a confiar en el hombre que luego iba a traicionarlo, pero Hotmani cree que el joven Gadafi, que había perdido a su padre y a sus tres hermanos en una guerra revolucionaria que terminó con el Gobierno de su familia, negaba lo que le estaba ocurriendo.
"Saif soñaba con dejar Libia y algún día regresar", dijo Hotmani.




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