21 de septiembre 2005 - 00:00

Historia recuerda unión exitosa

Berlín - Los detractores de la gran coalición que se avecina en Berlín olvidan frecuentemente los logros y errores de un antecedente histórico: el gran pacto de la democristiana CDU con los socialdemócratas del SPD que los llevó al gobierno desde 1966 hasta 1969.

Un período clave, sin duda, de la historia alemana, ya que por primera vez el SPD formó gobierno. Un cambio político de gran envergadura, además, que abrió paso a futuros cancilleres socialdemócratas como Willy Brandt (1969-1974) y Helmut Schmidt (1974-1982).

La «Grosse Koalition», como se la conoce en Alemania, con dos mayúsculas pisando fuerte, y que fue liderada por el canciller Kurt Georg Kiesinger, vio la luz después de que la alianza cristiano-liberal se rompiera debido a la resistencia del FDP (liberales) a apoyar la suba de impuestos en la política presupuestaria doméstica defendida por la CDU/CSU. La debacle le costó el cargo a un canciller muy popular, al que se conocía como padre del « Wirtschaftswunder», el milagro económico alemándespués de la guerra: Ludwig Erhardt. El pacto entre ambos partidos nació con el objetivo de resolver los problemas económicos con urgencia. Y a pesar de su corta duración, apenas tres años, el gobierno rojinegro sin precedentes pasaría a la historia como un período de reformas decisivas en el campo de la economía, el derecho y la política exterior, que acabaron poco a poco con la recesión y contribuyeron al crecimiento económico.

La labor política y económica debe gran parte de su esfuerzo a dos protagonistas lanzados casi de improviso a la arena política: el canciller Kurt Georg Kiesinger (CDU) y el vicecanciller y ministro de Relaciones Exteriores Willy Brandt (SPD).

En el ámbito de la política interna, el proyecto más conflictivo fue la aprobación de las leyes de emergencia, destinadas a garantizar la capacidad del gobierno de poder reaccionar ante diferentes catástrofes, tanto naturales como sociales.

Este paquete de medidas, aprobadas por una mayoría parlamentaria de dos tercios, levantó ampollas en la resistencia extraparlamentaria de izquierda, que adquirió gran protagonismo con sus luchas callejeras y que sirvió como laboratorio social para la creación de un partido que tendría un papel estelar en pocos años: Los Verdes. Paralelo a este refuerzo de la izquierda lejos del Parlamento, los partidos de la ultraderecha recibieron también una afluencia renovada, lo que hizo temer a muchos por la estabilidad de la democracia.

Paradójicamente, el trabajo conjunto de Kiesinger y de Brandt se valora como contribución a la reconciliación nacional, puesto que el primero había sido miembro del partido nacionalsocialista NSDAP y trabajado para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Hitler desde 1940 hasta finales de la guerra, mientras que el futuro canciller
Willy Brandt tuvo que cambiar su nombre (Karl Frahm) para su huida de los nazis hacia Noruega.

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