Histórica visita de Merkel a un campo de concentración

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La jefa de gobierno alemán, Angela Merkel, en plena campaña para su reelección, realizó una visita histórica pero controvertida al campo de concentración de Dachau, que algunos calificaron como una etapa de "mal gusto".

Primera jefa de gobierno de Alemania en visitar este campo cercano a Múnich, Merkel, que se presenta a un tercer mandato, expresó su "tristeza" y "vergüenza" "profundas" durante esta visita.

"Cada detenido en el campo de Dachau o en otros campos de concentración tenían evidentemente una historia personal que fue interrumpida o incluso aniquilada", declaró Merkel.

La canciller visitó durante una hora este campo de concentración, donde pronunció un breve discurso, depositó un ramo de flores y visitó las instalaciones aún en pie.

El campo de Dachau, en donde figura en la puerta de entrada el siniestro lema de los nazis "Arbeit macht frei" ("el trabajo hace libre"), encarna un "capítulo espantoso y sin precedentes de nuestra historia", aseguró.

"Al mismo tiempo, este lugar es una advertencia: ¿cómo pudimos en Alemania llegar a que se retire el derecho de vivir a personas a causa de su origen, religión (...) u orientación sexual?", preguntó la canciller.

La dirigente alemana recordó también que una "inmensa mayoría de alemanes" cerró los ojos o no hicieron nada ante la deportación de judíos o de opositores políticos a estos campos.

Esta visita "es un puente de la Historia hacia el presente y el futuro que queremos seguir construyendo", concluyó.

Merkel, que nació mucho después de la guerra, en 1954, es la primera jefa de gobierno alemán en visitar este campo. Los responsables políticos alemanas evitaron durante mucho tiempo visitar Dachau, ya que la ciudad rechaza que se la asocie sistemáticamente al terror nazi.

Acompañada por el presidente del Comité de los ex prisioneros de Dachau, Max Mannheimer, de 93 años, y por otros sobrevivientes, la dirigente conservadora, no logró acallar la polémica.

Tras visitar el campo de concentración, Merkel tenía previsto participar a una reunión electoral previa a las elecciones regionales bávaras del 15 de septiembre y las elecciones legislativas federales previstas una semana más tarde.

La presidente del grupo de los Verdes en la Bundestag (la cámara baja del Parlamento alemán), Renate Kunast, calificó esta yuxtaposición de la agenda de Merkel "de mal gusto" y añadió que una visita como esta no debería tener lugar durante una campaña electoral.

Le gran diario de Múnich, de centro izquierda, Suddeutsche Zeitung, criticó una visita "al margen de una elección", mientras que la edición en línea de la revista Der Spiegel titulaba : "en el buen lugar, en mal momento".

El dirigente del consejo central de los Judíos de Alemania, Dieter Graumann, saludó al contrario esta visita.

Pieter Dietz de Loos, presidente del Comité internacional de Dachau, declaró también estar "convencido de que Merkel no tenía ninguna intención electoralista".
Asimismo, para Michael Wolffsohn, historiador de la universidad del ejército alemán en Múnich, ningún motivo hace pensar que Merkel intentará aprovechar esta visita para obtener un rédito electoral.

"La elección de Merkel (de visitar el campo) es personal, y representa también un cambio de signo de la relación de los alemanes con su historia, que se vuelve menos crispada", indicó.

Más de 41.000 personas murieron en Dachau, primer campo de concentración alemán, que sirvió de modelo a los otros, y unas 200.000 personas más fueron arrestadas entre 1933 y 1945.

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