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El primer ministro británico, que preside este semestre la Unión Europea, convocó a sus homólogos lejos de las salas de conferencia de Bruselas para una «genuina discusión» sobre el enorme «desafío estratégico» que plantea a Europa la globalización de la economía.
«Tenemos que ponernos de acuerdo sobre el rumbo y luego sobre un presupuesto que fije esas prioridades», dijo Blair en Estrasburgo a los eurodiputados, quienes volvieron a escucharlo con suma atención.
Según la mayoría de los observadores, la de Blair es una apuesta arriesgada porque el desacuerdo entre «los Veinticinco» sobre la financiaciónfutura de la Unión desacredita por anticipado cualquier promesa « estratégica» que pueda salir hoy del palacio de Hampton Court.
En junio, la UE fue incapaz en Bruselas de llegar a un acuerdo sobre el próximo marco presupuestario plurianual (2007-2013), debido en buena medida a la negativa de Blair a aceptar una modificación sustancial de la compensación que el Reino Unido percibe desde 1984 de las arcas comunitarias, el famoso «cheque». Se trata de la rebaja anual de 5.000 millones de euros conseguida en su momento por la primera ministra
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