Huelga en Francia: denuncian sabotajes horas antes del inicio de las negociaciones
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Las negociaciones para una solución al paro del transporte en Francia debían comenzar hoy, en el octavo día de conflicto, mientras se denunciaban "sabotajes" en las líneas de los trenes rápidos y algunas "agresiones" contra ferroviarios que se reintegraron al trabajo.
La dirección de ferrocarriles precisó que estos actos habían provocado "retrasos importantes", pero que de todas maneras circularían 400 de los trenes de alta velocidad (TGV) y al menos 88 de los 300 rápidos.
Se esperaban también mejores frecuencias en la región parisina y en provincia. Los TGV a Londres (Eurostar) y a Amsterdam y Colonia (Thalys) funcionarían normal o casi normalmente, según la SNCF.
Las negociaciones se inician un día después de que los funcionarios se unieran también a la huelga que los trabajadores del transporte público mantienen desde el martes 13 para protestar por la reforma del régimen especial de jubilaciones que impulsa el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
El tráfico del transporte público urbano había mejorado pero seguía perturbado, con un promedio de uno de cada cuatro metros en la mañana del miércoles, cuando también funcionaba 50% de los autobuses y tranvías, según la empresa que administra este servicio.
En la líneas de trenes suburbanos de la capital francesa, el tráfico era "nulo" o muy limitado.
Esta situación provocó nuevamente trastornos en las rutas y autopistas que conducen a la capital, donde se registraban a media mañana del miércoles unos 258 km de atascos.
Una primera ronda de negociaciones tripartitas - sindicatos, empresa, representantes del Estado - se inició en la mañana en la RATP y otro tanto debía ocurrir en la tarde en ferrocarriles.
La casi totalidad de los sindicatos de las dos empresas, huelguistas o no, debían participar en estas reuniones para defender el poder adquisitivo de los jubilados.
En tanto, en el sector de las universidades, unos cuarenta establecimientos seguían en paro contra una ley que propugna una autonomía en el presupuesto y en la gestión del personal.
La presidenta de la organización de empresarios franceses (MEDEF), Laurence Parisot, calificó la huelga como una "catástrofe" con un costo económico "probablemente gigantesco".
El martes, el presidente Nicolas Sarkozy reiteró su voluntad de reformar los regímenes especiales de jubilación.
La reforma que propugna el gobierno prevé un aumento del tiempo de cotización que deben cumplir los beneficiarios de los regímenes especiales de jubilación, de 37,5 a 40 años.
Por otra parte, este miércoles, varios miles de comerciantes autorizados para la venta de tabaco de toda Francia debían manifestar en París, para protestar por las pérdidas que sufrirán al entrar en vigencia, dentro de un mes, la legislación que restringe aún más los lugares donde se puede fumar.




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