Humala no tiene aún adversario
Alan García, el ex presidente peruano que dejó un traumático recuerdo por su gestión en la segunda mitad de la década del 80, sacaba anoche una pequeña luz de ventaja sobre la moderada Lourdes Flores en la pelea por el segundo puesto. El escenario menos amigable para el libre mercado, con un ballottage entre Ollanta Humala y García, podría suceder, aunque la extrema paridad del escrutinio prolongaría la incertidumbre por varios días. En entrevista concedida a este diario, Humala evitó definiciones extremistas, pero dejó indicios que permiten sospechar que la moderación podría ser una estrategia para llegar con mejores chances a la segunda vuelta. No es desalentador el hecho de que Humala, con cerca de 30% de los votos, necesitará muchos sufragios que el domingo no se dejaron tentar por su prédica demagógica.
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Alan García y Lourdes Flores
Pero no todos coinciden con esa visión. El respetado analista político Fernando Tuesta Sodevilla estimó que «la diferencia obtenida por Humala con respecto al segundo candidato no es tan importante. Ahora empieza una campaña nueva. Sí, en cambio, lo es la postura y las alianzas que muestren los candidatos a la segunda vuelta».
Como decíamos, la incertidumbresobre quién será el candidato anti-Humalase expresó en un abrupto subibaja de las acciones: si bien éstas terminaron en alza, sobre el cierre la tendencia fue negativa, toda vez que se recortaron ganancias que habían llegado, en promedio, a casi 6%. ¿Qué fue lo que pasó? «Es que se conoció el ascenso de García al segundo lugar» anunciado por las autoridades electorales. Se sabe: un ballottage entre el aliado de Hugo Chávez y el polémico ex presidente aprista no es precisamente el mejor de los mundos para los inversores. «Humala significa riesgo alto; García, riesgo moderado», resumió a este diario Jorge Chávez Alvarez, director de la consultora Maximixe.
¿Pero quién tiene mejores posibilidades de derrotar al resistido líder de UPP? Según las encuestas previas a la elección del domingo, que planteaban escenarios de segunda vuelta, la persona indicada sería Flores.
El analista político Fernando Rospigliosi explicaque «Alan García tiene un altísimo índice de rechazo». Coincide con él Jorge Luis Rodríguez, quien explicó que «el APRA es un partido fuerte y sabe que lo primero que haría un gobierno autoritario es debilitar a los partidos políticos».
Pero no hay unanimidad. Según dijo a este enviado el prestigioso historiador y analista Nelson Manrique, «habría que ver qué piensan quienes respondieron esa encuesta. Porque si el candidato es García, el voto de Flores lo apoyaría en enorme medida contra Humala. Pero si fuera Flores, el voto aprista podría dividirse entre quienes priorizan la defensa de la democracia y quienes quieren cambios sociales».
Al evaluar las calidades políticas (más allá de las deficiencias de gestión demostradas en su gobierno, entre 1985 y 1990), Chávez Alvarez no duda: «García es más candidato que Lourdes contra Humala. Tendría más atributos para poner orden incluso si Humala no aceptara una derrota y hubiera violencia: Lourdes sería vista como una ultraderechista que estaría atacando a los pobres».
Otra pregunta es cuál es la verdadera posibilidad de que el APRA y UN cierren un acuerdo formal para la segunda vuelta, más allá de quién se quede ahora con el codiciado segundo lugar.
Según Manrique, «no estoy seguro de que eso se dé». La virulencia que tenga esa lucha por el pase al ballottage podría ser clave al respecto.
En ese sentido, resultó revelador el tono de las entrevistas televisivas de ayer a dirigentes de ambas agrupaciones. Una periodista, por caso, insistía ante cada invitado (y pasaron varios) sobre la posibilidad de una «alianza democrática», rogando casi una definición que la tranquilizara, pero se encontraba con evasivas y peleas sobre el pasado más remotas y duras que las que en la Argentina podríamos imaginar entre peronistas y radicales.
Otro problema, no menor, es la gobernabilidad del país, dada la enorme fragmentación del Congreso. Según proyecciones aún no confirmadas, el humalismo se haría con 43 de las 120 bancas del legislativo unicameral, contra 35 del APRA y sólo 19 de UN. Delicias de un sistema electoral que subestima a Lima, el gran bastión de Flores. Por debajo, el fujimorismo sorprendió con 15 bancas y partidos menores sumarían 8 más.
Así las cosas, se descuenta que a Humala le costaría entenderse con los legisladores, pues sólo tendrá poco más de un tercio de las bancas. Poco para lo ambicioso de sus planes refundadores y para los rencores que han quedado sembrados. Lo de Flores, también sería muy cuesta arriba. ¿Otro punto a favor de García, el hombre de la resurrección imposible?




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