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15 de febrero 2008 - 00:00

Identificaron al autor de tiroteo en Universidad de Illinois

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Stephen Kazmierczak.
Washington (ANSA).- Stephen Kazmierczak, el joven de 27 años que el jueves abrió fuego en un aula de la universidad de Northern Illinois en DeKalb, en las afueras de Chicago, matando a cinco personas antes de suicidarse, se había quedado sin sus medicinas pocas semanas antes y su comportamiento se había hecho "errático", reveló ayer la policía.

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El desequilibrio causado por la falta de los medicamentos -para una enfermedad no precisada por las autoridades- no le impidió comprar legalmente las armas que usó para la matanza de los alumnos de la clase introductoria de geología.

Kazmierczak "había dejado de tomar sus medicinas y su comportamiento se hizo errático en las últimas semanas", dijo Don Grady, el jefe de la policía local.

Grady prefirió no dar a conocer cuál era la enfermedad que aquejaba al agresor ni el nombre de las drogas que tomaba.

Kazmierczak era un ex estudiante de la universidad y había logrado galardones por sus escritos en materia de sociología, carrera en la que estaba graduado.

Algunos ex compañeros lo recordaron como un estudiante que era "reverenciado" por otros alumnos y por los profesores, además de una persona "bastante normal".

Las televisoras estadounidenses competían ayer en mostrar testigos de la matanza, preferentemente llorando o emocionados.

Algunos canales se acercaron a la casa del padre del agresor, Robert Kazmierczak, en la localidad de Lakeland, en Florida.

El hombre se asomó al portal de su casa y pidió a los reporteros: "por favor, déjenme solo, este es un momento realmente duro para mí".

Luego intentó explicar que sufre de diabetes y comenzó a llorar antes de volver al interior de la casa.

Reportes contradictorios habían señalado ayer por la mañana que otro de los heridos durante el tiroteo había fallecido, pero las autoridades de los hospitales locales adonde fueron llevadas las víctimas corrigieron luego esa información y confirmaron que los muertos siguen siendo seis, incluyendo el atacante suicida.

La reconstrucción de los hechos del jueves señalan que el ex estudiante llegó al campus de la universidad del norte de Illinois en DeKalb con una escopeta escondida en una funda de guitarra.

Con la escopeta y otras tres pistolas, Kazmierczak pateó una puerta lateral del Cole Hall del campus y enseguida se puso a disparar contra alumnos y profesores, al menos 54 veces.
La policía dijo que al menos dos de las armas -la escopeta Remington y una de las pistolas, de marca Gluck- fueron compradas por Kazmierczak de manera legal, con su identificación de portador de armas de fuego, en un negocio de Champaign, donde el agresor estaba anotado en el campus local de la universidad de Illinois.

En declaraciones a la televisora ABC, el presidente de la universidad, John Peters, dijo que Kazmierczak "era un muy buen estudiante y los profesores lo estimaban".

El directivo aseguró que nada en el comportamiento del ex estudiante hacía prever un desenlace trágico como el del jueves y, en declaraciones a la CNN, aseguró que su casa de estudios había reforzado las medidas de seguridad tras la matanza ocurrida en la Virginia Tech en abril del año pasado.

Un estudiante de esa universidad técnica del estado de Virginia mató a treinta y dos personas, antes de suicidarse, en la peor matanza en un ambiente estudiantil en la historia de Estados Unidos.

Las víctimas de Kazmierczak, quien no dejó ninguna nota explicando sus motivos, fueron identificados como Ryanne Mace, de 19 años, Catalina García, de 20, Julianna Gehant, de 32, Daniel Parmenter, de 20, y Gayle Dubowski, también de 20 años.

Cruces blancas de madera, adornadas con rosas rojas, aparecieron esta mañana entre la nieve, frente al campus, recordando a las cinco víctimas mortales.

El Chicago Tribune relató ayer que hace apenas dos años las autoridades de la universidad habían galardonado a Kazmierczak por sus trabajos en sociología, en particular sobre la cuestión carcelaria.

El joven había escrito un ensayo sobre el papel de la religión en las prisiones estadounidenses que fue recibido con amplios elogios en el ámbito académico.

Lo que hace todavía más inexplicable la tragedia del jueves, ya que Kazmierczak "tenía un record académico muy bueno, ningún registro de problemas", dijo Peters, y tenía todo a favor para convertirse en un exitoso profesional.

Ayer, su fotografía apareció en todos los diarios norteamericanos para ilustrar la noticia de la matanza.

Los medios estadounidenses publicaron ayer los relatos de los sobrevivientes, entre ellos Lauren Carr, de 20 años, quien contó que tuvo que echarse al piso y arrastrarse hasta el pasillo.

Otro estudiante estaba delante de ella, sangrando, "pero igual corrió para salvarse", relató.

Otros estudiantes contaron a las televisoras haber visto personas heridas en el rostro, jóvenes gritando de dolor mientras eran ingresados a las ambulancias, y profesores alcanzados por los disparos del agresor.

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