7 de septiembre 2005 - 00:00

Ilegales no piden ayuda por temor a que los deporten

Washington (ANSA) - La situación de los trabajadores inmigrantes que viven en la zona arrasada por el huracán Katrina en el sur de Estados Unidos es aun más complicada que la del resto de los afectados, ya que muchos temen ser deportados al no contar con documentación en regla. Durante una reunión celebrada en la Casa Blanca entre el presidente de EE.UU, George W. Bush, y varios grupos comunitarios y religiosos, Janet Murguía, directora de La Raza, uno de los grupos hispanos de derechos civiles más importantes del país, preguntó cuál iba a ser la política del gobierno hacia los indocumentados que viven en la zona afectada.

«El presidente contestó que el gobierno va a ayudar a todas las personas», dijo Liza Navarrete, portavoz de La Raza. «Creo que en los primeros días, el gobierno va a ayudar a todos sin hacer demasiadas preguntas. Después, no lo sé», agregó Navarrete.

Gabriela Lemus
, directorade Política de LULAC, otra organización hispana de ese país, señaló: «Sabemos que en Louisiana, Mississippi y Alabama hay inmigrantes de México, Honduras y Nicaragua que se encuentran en graves problemas.

Una solución sería otorgarles un permiso de residencia temporal (TPS) por un año hasta que se aclare la situación».


En las áreas afectadas, los extranjeros «sin papeles» no piden ayuda ni intentan trasladarse a otros lugares en busca de trabajo y vivienda, e incluso temen acercarse a comprar combustible, debido a la fuerte presencia militar y al temor de ser arrestados para su deportación.

«The New York Times» publicó ayer la historia de «Pedro», un inmigrante mexicano oriundo de Chiapas, que vive en Biloxi, Mississippi, una de las ciudades de la costa del Golfo que fueron arrasadas por Katrina. Con su esposa embarazada de ocho meses, Pedro, que oculta su apellido por miedo a las autoridades, señaló el temor de trasladarse hasta ahora a una zona llena de policías y tropas de la Guardia Nacional.

• Trato humanitario

Asimismo, los presidentes de Centroamérica abogaron el lunes por un trato humanitario a los damnificados indocumentados.

Tras expresar su solidaridad ante la tragedia provocada por el huracán, los mandatarios solicitaron a su homólogo Bush que «los damnificados sean atendidos sin tener en cuenta su situación migratoria o que ello se traduzca luego en masivas deportaciones».

En tanto, la secretaria de Estado,
Condoleezza Rice, dijo que EE.UU estaba haciendo «todo lo posible» para ayudar a localizar a extranjeros desaparecidos en la costa del Golfo de México debido al huracán. «Nos importa también mucho lo que les sucedió a ciudadanos extranjeros en este desastre», dijo Rice a los periodistas en Washington. El Departamento de Estado estimó que hay cientos de extranjeros desaparecidos en la región afectada, que incluye los estados de Louisiana, Mississippi y Alabama, aunque no dio cifras precisas al respecto.

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