Un libanés pide ayuda, desesperado, para un herido, instantes después de la feroz explosión que mató a Hariri en Beirut.
Beirut (ANSA, AFP, EFE) - El ex premier libanés Rafic Hariri fue asesinado ayer en un brutal atentado explosivo cometido en el centro de Beirut, que provocó otros nueve muertos y 40 heridos, y que fue reivindicado por un grupo islámico desconocido a través de un video.
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La explosión se registró a las 12.50 locales, en la zona turística de la ciudad, cuando pasaba la caravana en que viajaba el ex primer ministro.
Hariri, de 60 años, era un musulmán sunnita que vivió en Arabia Saudita, en donde se hizo multimillonario, y que gobernó durante cinco períodos el Líbano entre 1992 y 2004, cuando pasó a la oposición. Se lo consideraba un liberal, artífice de la modernización del país y hombre clave para la paz lograda con Israel en 2000. Sin embargo, se mantuvo fiel a Siria, aunque, cuando dejó el gobierno, se mostró cercano a los que reclaman que el país vecino retire a los 10.000 efectivos que tutelan al Líbano.
La noticia impactó en todo el mundo. El vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, señaló que George W. Bush está «enojado e impactado» y que Estados Unidos consultará con los aliados del Consejo de Seguridad para castigar a los responsables del asesinato. EE.UU. pidió también que se acabe «la intimidación de la ocupación siria». En tanto, el gobierno de Francia, dijo que «rinde homenaje al que encarnaba la voluntad indefectible de independencia, de libertad y de democracia». Para el canciller israelí, Silvan Shalom, «no hay dudas de que es un intento para sabotear el proceso de democratización del mundo árabe», según dijo desde París.
Las sospechas por la responsabilidad se dirigen hacia distintos actores, según quién sea el denunciante. El presidente libanés, Emile Lahud, políticamente enfrentado a Hariri y no exento de sospechas, se comprometió a detener y a juzgar a los responsables del atentado. Un grupo de opositores emitió un comunicado en el que « responsabiliza a las autoridades libanesas y a Siria de este crimen». También acusa al régimen de Lahud de ser «ilegal» y exige que abandone el poder.
Las primeras imágenes del atentado transmitidas por las cadenas de televisión locales mostraron a un hombre envuelto en llamas que intentaba salir a través de una de las ventanas de su automóvil, en cuyo interior había quedado atrapado por la explosión. Frente al Banco HSBC -Hong Kong and Shanghai Banking Corporationque inicialmente se creyó el objetivo del ataque, quedó un cráter de 10 metros de circunferencia.
Las fuerzas de seguridad libanesas irrumpieron en la casa de un hombre identificado como un palestino que apareció en un video reivindicando ser el responsable de la muerte del ex premier, pero Ahmed Abul Adef no estaba en ese momento en su hogar. El hombre dijo pertenecer al grupo autodenominado Organización de la Victoria y la Yihad (guerra santa) en los Países del Sham -Siria, Líbano, Jordania y Palestinay criticó a Hariri por sus nexos con Arabia Saudita.
En el Líbano, analistas indicaron que Israel puede estar detrás del atentado con el fin de «atizar la tensión entre Damasco y la oposición libanesa». El ministro de Información sirio, Mehdi Dakhlallah, declaró a la cadena de televisión catarí Al Jazeera que «hay grandes presiones internacionales sobre el Líbano y sobre Siria con el fin de realizar los deseos de Israel en la región, y el atentado no puede separarse de estas presiones». Anoche, decenas de jóvenes manifestaron por las calles de Beirut, enarbolando retratos de Hariri y gritando consignas como «Al diablo con Siria». Más allá de las conjeturas, el Líbano, sometido hasta 1990 a una sangrienta guerra civil, vuelve a estar en el ojo de la tormenta.
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