Incluso chavistas contra la reforma
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El presidente Chávez afirmó en el inicio de la campaña por el Sí el domingo pasado «que el principal escollo es la abstención» para lograr una «victoria contundente».
«La abstención no es sólo opositora, es del chavismo social que no gusta de la propuesta, pero no está dispuesto a votar contra Chávez», dijo León, quien define como «chavistas sociales» a los que «no son dirigentes y que, a pesar de que les gusta Chávez, no están dispuestos a hacer lo que le dé la gana».
León dijo que ni la reducción de la jornada laboral a 6 horas ni la seguridad social para trabajadores informales «han logrado cambiar o revertir esa tendencia».
Chávez definió una estrategia el domingo dirigida a convencer a este sector a votar por el Sí, movilizando a cientos de miles de militantes encuadrados en la incipiente estructura de corte militar del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en proceso de fundación con los seguidores de 18 grupos chavistas que se autodisolvieron.
El presidente se reunió ayer en un gran estadio cerrado de Caracas con los batallones del PSUV que llevarán adelante la campaña por el Sí.
La oposición, paralizada desde que Chávez anunció sus planes de reforma constitucional en diciembre pasado e incluso después de que presentara su proyecto el 15 de agosto ante la Asamblea Nacional, se encuentra dividida una vez más en torno a si votar por el No o abstenerse lisa y llanamente.
El ex vicepresidente José Vicente Rangel, un veterano político y periodista, afirmó que «de nuevo, la oposición avanza, indetenible, hacia otro error de impredecibles consecuencias» y recordó su boicot de las legislativas de 2005 «con las consecuencias que aún lamenta, en vez de asumir una política democrática de construcción de una alternativa».
En lugar de deslegitimar a Chávez como pretendía en 2005, la oposición quedó sin voz en el parlamento.
En este escenario inciden el movimiento estudiantil universitario que protesta en las calles y pide la postergación del referendo, y un ex compañero de armas de Chávez, el general retirado Raúl Baduel, que el lunes denunció la reforma como un «golpe de Estado», pidió a los militares que reflexionen y llamó a votar por el No.
Chávez intenta neutralizarlos acusándolos de querer llevar la violencia a las calles, aunque estudiantes y autoridades pactaron ayer evitar nuevos enfrentamientos.
Calificó a los estudiantes de «hijitos de papá, ricachoncitos de cuna de oro» y amenazó con no otorgarles permiso para seguir manifestándose.


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