Nueva Delhi (AFP, EFE) - Un ofrecimiento de la India para negociar con Pakistán el conflicto por Cachemira redujo en cierta medida el riesgo de guerra, aunque no cesaron los enfrentamientos en la frontera en la noche de fin de año y el primer día del año 2002.
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«Abandonen la mentalidad antiindia y tomen medidas eficaces para poner fin al terrorismo y verán cómo India está preparada para cooperar con Pakistán para establecer un diálogo sobre todos los temas, incluido el contencioso de Cachemira», sostuvo el primer ministro indio, Atal Behari Vajpayee, en un mensaje de Año Nuevo.
El ministerio de Exteriores paquistaní indicó, por su parte, que «siempre estuvimos preparados para las conversaciones».
Pero aunque los dos vecinos parecían dar marcha atrás en la peligrosa escalada bélica que se inició tras el ataque terrorista al Parlamento indio del 13 de diciembre en el que murieron 14 personas, ambos desplegaron tropas en las últimas horas a lo largo de la frontera que divide en dos Cachemira, la región del Himalaya que se disputan desde hace más de medio siglo y que se encuentra dividida bajo sendas jurisdicciones india y paquistaní.
• Tropas concentradas
«A lo largo de toda la frontera, hay un continuo despliegue militar de la India y una concentración muy superior a todo lo que habíamos visto en el pasado», dijo el portavoz del gobierno militar paquistaní, Rashid Qureshi. Agregó que ello «plantea un amenaza para Pakistán», que sigue tomando «medidas de defensa adecuadas para no verse sorprendido».
Una cumbre de siete países del sudeste asiático prevista de viernes a domingo en Katmandú (Nepal), sería una nueva ocasión para que los dos rivales nucleares reestablezcan el diálogo, pero una fuente oficial de Nueva Delhi anticipó que «no hay ninguna posibilidad» de acuerdo en esa reunión. En tanto, el gobierno paquistaní de Pervez Musharraf informó que se realizó un intercambio de información sobre la infraestructura nuclear de ambos países.
India reclama más gestos de Islamabad, especialmente en la entrega de 20 presuntos terroristas detenidos el domingo y que el ministro de Exteriores indio, Jaswant Singh, consideró «un paso en la buena dirección». A ello se sumó ayer el arresto de otros cien militantes de dos formaciones integristas, Lashkar e Taiba y Jaish e Mohammad, indicó el portavoz de la primera agrupación. Tras llamar a las dos partes a la moderación, el presidente norteamericano, George W. Bush, se felicitó por las medidas tomadas por Musharraf contra los militantes islamistas. «Actúa de forma enérgica y aprecio sus esfuerzos», declaró.
Este aparente logro no impidió que se produjeran 18 muertos desde la noche de fin de año. Las fuerzas indias afirmaron que mataron once soldados paquistaníes y destruido al menos diecisiete refugios militares en la frontera disputada.
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