19 de marzo 2008 - 00:00

Insatisfecho Bush por acuerdo en OEA

Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Colombia y Ecuador celebraron el resultado de la reunión de cancilleres en la OEA, que culminó ayer a la madrugada con un pronunciamiento consensuado de rechazo a la incursión colombiana y de compromiso general para combatir «a grupos irregulares o insurgentes». La resolución, a la que se llegó tras más de 15 horas de arduas discusiones, fue aprobada por aclamación pese a la oposición de Estados Unidos, que quedó inusualmente solo en su postura y terminó votando a favor únicamente por pedido expreso de Colombia.

La base del acuerdo fue el voto de un «rechazo» a la incursión militar colombiana del 1 de marzo en territorio ecuatoriano, como pretendía Quito, y la inclusión de las disculpas expresadas públicamente por el gobierno del presidente Alvaro Uribe. Pero también contiene un compromiso de todos los países para combatir a «grupos irregulares o de organizaciones criminales» como las FARC, una pretensión colombiana, y acoge «positivamente» la declaración que aprobaron los jefes de Estado del Grupo de Rio hace dos semanas en Santo Domingo.

El resultado del acuerdo se anunció ayer a la mañana, tras una maratónica sesión, entre aplausos de los cancilleres, satisfechos por haber alcanzado una resolución por unanimidad, aunque Estados Unidos hizo constar su desacuerdo al «rechazo» votado porque consideraque Colombia tenía derecho a la legítima defensa.

Las dos principales partes aseguraron que salieron victoriosas de la cita. «Es un éxito completo para Colombia», afirmó el canciller Fernando Araújo; «Es un triunfo para el Ecuador», aseguró su homóloga ecuatoriana, María Isabel Salvador.

  • Satisfacción

  • El embajador colombiano ante la OEA, Camilo Ospina, dijo desde Washington a la cadena radial Caracol que está «satisfecho» con la resolución, porque descarta «por completo la posibilidad de una condena internacional» contra su país. Ospina destacó que Colombia logró el objetivo de «crear un mecanismo de verificación que determine lo que está ocurriendo en la frontera» con Ecuador.

    En Quito, el presidente Rafael Correa dio «por superada una tremenda crisis» y destacó «algunas experiencias muy valiosas y algunos hitos que marcaron la historia de América Latina al demostrarse que, con convicción, un país pequeño como Ecuador puede defender sus derechos».

    Correa subrayó que la resolución «recogió todas las aspiraciones de Ecuador», porque «registra las disculpas sin atenuantes de Colombia y el compromiso de no volver a cometer agresión alguna».

    La voz discordante fue la de Estados Unidos, que a través de su nuevo representante ante el organismo, Héctor Morales, manifestó el descontento de su país y dejó claro que si apoyó el texto, fue porque así se lo pidió Colombia.

    A lo largo de la jornada estuvieron en la OEA sus superiores John Negroponte, segundo del Departamento de Estado, y Tom Shannon, responsable para América Latina, pero ambos abandonaron la reunión antes del final.

    Por su parte, el canciller argentino Jorge Taiana definió el acuerdo como «un verdadero triunfo para Latinoamérica». El ministro de Relaciones Exteriores enfatizó: «Pudimos reafirmar el principio de la soberanía territorial y se ha rechazado cualquier pretensión de violarla».

    El secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, destacó la «buena voluntad» de las partes para llegar a un acuerdo satisfactorio que permita iniciar un proceso de recuperación de confianza entre Ecuador y Colombia.

    Para Insulza, la resolución «tiene el gran valor de reafirmar principios fundamentales, como es el respeto a la soberanía territorial y al derecho internacional, que es la única herramienta que tienen los países para defenderse».

    El rechazo explícito norteamericano dio pie a los ataques venezolanos: «Quedó claro que el gobierno de Estados Unidos estuvo entorpeciendo», aseguró el canciller Nicolás Maduro, que habló además de «boicot», «sabotaje» y «bloqueo».

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