1 de abril 2003 - 00:00

Insurgentes atacan otro sitio turístico de Río de Janeiro

Cerca de ocho hombres armados ametrallaron el lunes por la noche la estación de los tranvías que suben hasta el Cristo del Corcovado, uno de los principales puntos turísticos de Río de Janeiro, informaron hoy fuentes oficiales.

Fue el segundo ataque a un lugar turístico en la segunda mayor ciudad brasileña el mismo día debido a que, en la madrugada del lunes, un grupo de desconocidos lanzó un petardo contra la puerta de uno de los mayores y más lujosos hoteles de la ciudad.

Las autoridades aún no han dicho si los dos atentados están vinculados y los han atribuido a las organizaciones de narcotraficantes que ejercen control sobre la mayoría de las favelas de Río de Janeiro.

Al referirse al ataque del lunes contra el hotel ubicado en la playa de Copacabana, el ministro brasileño de Justicia, Marcio Thomaz Bastos, dijo que fue una reacción de los narcotraficantes a la captura, la semana pasada, de uno de sus principales capos.

El ataque contra la estación del tranvía ubicado en la faldas del Corcovado fue perpetrado por cerca de ocho hombres armados con fusiles automáticos y que se movilizaban en dos vehículos.

Los pistoleros dispararon varias ráfagas contra una cabina de la policía próxima a la estación, que estaba vacía, y luego contra la propia terminal.

El encargado de la vigilancia nocturna en la estación dijo que tuvo que arrojarse al piso dentro de uno de los vagones del tranvía y sólo pudo salir al final del tiroteo, que duró varios minutos.

El Cristo del Redentor, que corona el cerro del Corcovado, desde el que se puede observar casi todo Río de Janeiro, es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad brasileña más conocida en el mundo.

Cada año, cerca de 650.000 personas suben en tranvía o en automóvil hasta la cima del Corcovado, una montaña de 710 metros de altura, para visitar el Cristo y disfrutar del privilegiado mirador.

La secretaría de Seguridad Pública del Estado de Río de Janeiro ha atribuido los ataques de los dos últimos días a intentos del narcotráfico de intimidar a las autoridades.

En febrero pasado, en vísperas de las fiesta de Carnaval, los grupos de narcotraficantes lanzaran una serie de ataques coordinados contra autobuses y locales comerciales en Río de Janeiro.

Además de destruir casi un centenar de autobuses, los traficantes de drogas obligaron a varios comercios y escuelas públicas a cerrar sus puertas.

Ello obligó al Gobierno a desplegar 3.000 miembros del Ejército en las calles de Río de Janeiro durante el Carnaval.

De los 5,3 millones de extranjeros que visitaron Brasil en el 2001, 2,5 millones pasaron por Río de Janeiro, que, además del Cristo y del morro del Pan de Azúcar, es una ciudad famosa por sus playas, sus atracciones ambientales y su carnaval.
 

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