15 de enero 2004 - 00:00

Internet y burlas, ejes de campaña demócrata

Nueva York - Un niño lava una pila de platos; otro recoge la basura. Una niña remata neumáticos; otra mira triste una cinta que transporta botellas. «Adiviná quién va a pagar el déficit de un billón de dólares del presidente Bush.» Las mismas imágenes, en un escenario industrial de colores apagados, se repiten.

Este es el anuncio ganador del concurso Bush en 30 segundos de Moveon.org, la página Web que, con 2,3 millones de miembros y, desde este verano, el apoyo de multimillonarios como George Soros, lidera la oposición a los republicanos.

Hasta el día 20, cuando Bush dará su discurso anual sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, el spot aparecerá hasta en la Super-bowl, el acontecimiento deportivo del año del fútbol americano.

«Quería señalar cómo la administración republicana gasta mucho y cómo serán mis hijos y sus hijos los que sufrirán la cuenta», explicó en la noche del lunes Charlie Fisher, el publicista proclamado ganador en una discoteca detrás del Madison Square Garden, en Nueva York.

En la pista de baile, los líderes de la resistencia civil anti-Bush ridiculizan al presidente: el cómico Al Franken, la actriz y comentarista Janeane Garofalo, el documentalista Michael Moore y los que hacen posible Moveon.

Cuando en octubre los de Moveon.org propusieron a sus miembros crear un anuncio que resumiera la presidencia de Bush, preveían recibir unos pocos cientos. A principios de este mes, se encontraron con casi 1.500, entre ellos dos que comparaban a Bush con Hitler y que, tras las protestas de grupos republicanos y judíos, retiraron de su página Web.

«No comparto el mensaje, pero la prensa sólo habla de eso y desvía la atención sobre lo importante», se queja Eli Pariser, el joven jefe de campaña.

El éxito de Moveon se debe a su eficaz oposición a la guerra. En 1998, una pareja de San Francisco, Wes Boyd y Joan Blades, empezó a pedir firmas con cadenas de e-mail contra el impeachment de
Bill Clinton por el «affaire» Lewinski. De ahí, nació una Web para «seguir adelante» (move on) con los verdaderos problemas del país, pero su popularidad no se consolidó hasta la guerra, cuando se convirtió en cabecilla de la oposición internauta.

Trabajando desde sus casas en San Francisco, Washington y Nueva York, los nueve de la Web han conseguido, a través de anuncios, concursos y denuncias, a menudo humorísticos, movilizar más activistas que cualquier político demócrata.

«En realidad, el partido demócrata es muy conservador. Por eso ha sido posible un éxito como el nuestro. La gente no se siente representada», cuenta
Zack Exley, de Moveon, en Washington.

El comité de campaña de
Howard Dean -el único candidato demócrata que este verano prestó atención a las primarias on line organizadas por el grupo- recibieron lecciones de Moveon de cómo hacer política en Internet.

El nuevo anuncio es un golpe más contra la imagen de Bush, poco dado a tratar con una prensa cuyo papel, según un artículo de «The New Yorker», él desprecia. En su rancho, en Texas, un periodista de la revista le preguntó por su indiferencia hacia los periódicos:
«¿Cómo sabe entonces lo que piensa el público?». El presidente contestó: «Usted está haciendo una enorme presunción: usted presume que representa al público».

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