Intervino EE.UU. para frenar caos en Bagdad
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Iraquíes trasladan el ataúd con el cuerpo de Saddam Mohamed Haidar, un civil de 29 años muerto durante un combate entre tropas estadounidenses y de Irak.
•Ciudad devastada
Centenares de iraquíes se animaron a salir de sus casas, después del terror de los saqueadores, encontrándose con una ciudad devastada y envuelta en los olores de las inmundicias y de los cadáveres en putrefacción que dejaron los combates, que algunos voluntarios han comenzado a recoger de las calles. Se pudo ver tránsito en las calles, aunque con muchas limitaciones. Sólo algunos negocios reabrieron sus puertas y los vendedores ambulantes reaparecieron con nuevas ofertas destinadas a las tropas de ocupación, ofreciendo una botella de whisky a veinte dólares, un precio prohibitivo para los iraquíes, pero aceptable para los marines.
•Discusión
Sin embargo, en los hospitales, abarrotados de heridos, siguen faltando remedios, mientras la ONU y las fuerzas de ocupación discuten a quién le corresponde conseguir los insumos hospitalarios básicos. La ONU sostiene que toca a las fuerzas ocupantes garantizar el funcionamiento de los servicios esenciales, incluidas la atención hospitalaria y la seguridad. Sin embargo, el secretario de Estado, Colin Powell, respondió claramente que los Estados Unidos no tienen ninguna intención de convertirse en una fuerza de policía y recomendó que el organismo busque «otras soluciones».
Se anunció el funcionamiento de un servicio de seguridad ciudadana, a cargo de los policías iraquíes. Los agentes de seguridad serán acompañados en sus patrullajes por las calles por soldados norteamericanos y se estima que a partir de hoy podrían garantizar cierto orden en Bagdad. El mayor David Cooper, vocero del Comando Central de los Estados Unidos, explicó al periodismo que sólo los agentes de tránsito y de la policía criminal serán convocados a prestar servicio, no así los ex agentes del servicio secreto de Saddam Hussein.
Las fuerzas de ocupación anunciaron que habían encontrado en una escuela trescientos chalecos cargados de potentes explosivos que supuestamente serían utilizados en operativos suicidas.
Mientras tanto, al cumplirse el vigesimoquinto día de conflicto, camiones cargados de refugiados comenzaron a retornar a Bagdad, con la esperanza de reencontrarse con sus hogares, tal vez derrumbados bajo las bombas o incendiados durante los saqueos.
La policía iraquí también volvió al servicio en la ciudad de Mossul, en el norte del país, sacudida por la misma ola de violencia que estalló en Bagdad. «Decidimos volver al servicio luego de haber discutido el tema con los oficiales norteamericanos», dijo Noh Khalil Mohammed, vicejefe de la oficina de policía Al Habdua.




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