14 de abril 2003 - 00:00

Intervino EE.UU. para frenar caos en Bagdad

Iraquíes trasladan el ataúd con el cuerpo de Saddam Mohamed Haidar, un civil de 29 años muerto durante un combate entre tropas estadounidenses y de Irak.
Iraquíes trasladan el ataúd con el cuerpo de Saddam Mohamed Haidar, un civil de 29 años muerto durante un combate entre tropas estadounidenses y de Irak.
Bagdad (ANSA, ASN, Reuters, AFP, EFE, DPA) - Tras cinco días de caos, Bagdad se hizo al menos transitable. El ejército norteamericano intervino por primera vez para detener a 25 personas que habían saqueado un banco, sobre la ribera este del Tigris, tras varias jornadas de «todo vale», a la vez que un grupo de iraquíes se atrevió a protestar ante las tropas estadounidenses, también en la primera de las demostraciones de este tipo desde la caída del régimen sunita.

Si bien ayer fue un día de relativa calma en comparación con las jornadas previas, a medianoche se escucharon disparos cerca del hotel Palestine. Más temprano, helicópteros lanzaron volantes instando a los poseedores de armas a entregarlas a las tropas de los EE.UU.

Los militares inmovilizaron brutalmente a los 25 hombres sobre el puente Al-Jumuriyah (De la República), los obligaron a arrojarse al piso, y luego se llevaron a cuatro arrestados, uno de ellos, herido.

Desde el miércoles, luego del ingreso de las tropas norteamericanas, la capital es escenario de saqueos y violencia, tanto en las oficinas públicas como en hospitales, negocios, embajadas y hasta museos. Las fuerzas invasoras fueron criticadas por no hacer nada para restablecer el orden, lo que llevó a coordinar un patrullaje junto a miembros de la policía iraquí, la misma que obedecía a Saddam Hussein. Los saqueadores incendiaron la Biblioteca Nacional y el Palacio de la Sabiduría, uno de los centros culturales de Bagdad.

•Ciudad devastada

Paralelamente, pequeños grupos de manifestantes salieron a las calles de Bagdad por la falta de alimentos, de agua y la inseguridad, en la primera protesta organizada en la capital iraquí bajo la ocupación angloestadounidense.

La coalición estimó que restablecer el sistema de agua potable podría demorar varias semanas más.

Centenares de iraquíes se animaron a salir de sus casas, después del terror de los saqueadores, encontrándose con una ciudad devastada y envuelta en los olores de las inmundicias y de los cadáveres en putrefacción que dejaron los combates, que algunos voluntarios han comenzado a recoger de las calles. Se pudo ver tránsito en las calles, aunque con muchas limitaciones. Sólo algunos negocios reabrieron sus puertas y los vendedores ambulantes reaparecieron con nuevas ofertas destinadas a las tropas de ocupación, ofreciendo una botella de whisky a veinte dólares, un precio prohibitivo para los iraquíes, pero aceptable para los marines.

•Discusión

Sin embargo, en los hospitales, abarrotados de heridos, siguen faltando remedios, mientras la ONU y las fuerzas de ocupación discuten a quién le corresponde conseguir los insumos hospitalarios básicos. La ONU sostiene que toca a las fuerzas ocupantes garantizar el funcionamiento de los servicios esenciales, incluidas la atención hospitalaria y la seguridad. Sin embargo, el secretario de Estado, Colin Powell, respondió claramente que los Estados Unidos no tienen ninguna intención de convertirse en una fuerza de policía y recomendó que el organismo busque «otras soluciones».

Se anunció el funcionamiento de un servicio de seguridad ciudadana, a cargo de los policías iraquíes. Los agentes de seguridad serán acompañados en sus patrullajes por las calles por soldados norteamericanos y se estima que a partir de hoy podrían garantizar cierto orden en Bagdad. El mayor
David Cooper, vocero del Comando Central de los Estados Unidos, explicó al periodismo que sólo los agentes de tránsito y de la policía criminal serán convocados a prestar servicio, no así los ex agentes del servicio secreto de Saddam Hussein.

Las fuerzas de ocupación anunciaron que habían encontrado en una escuela trescientos chalecos cargados de potentes explosivos que supuestamente serían utilizados en operativos suicidas.


Mientras tanto, al cumplirse el vigesimoquinto día de conflicto, camiones cargados de refugiados comenzaron a retornar a Bagdad, con la esperanza de reencontrarse con sus hogares, tal vez derrumbados bajo las bombas o incendiados durante los saqueos.

La policía iraquí también volvió al servicio en la ciudad de Mossul, en el norte del país, sacudida por la misma ola de violencia que estalló en Bagdad. «Decidimos volver al servicio luego de haber discutido el tema con los oficiales norteamericanos», dijo
Noh Khalil Mohammed, vicejefe de la oficina de policía Al Habdua.

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