Irak: 17 muertos en varios atentados

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Al menos 32 personas murieron y 71 resultaron heridas hoy en Irak en varios atentados explosivos y ataques, según fuentes de seguridad, en una nueva jornada de violencia, tras registrarse ayer en un mercado de Bagdad el segundo atentado más sangriento desde la ocupación, que causó al menos 135 muertos y 300 heridos.

La policía iraquí informó además que ocho cadáveres fueron hallados en Falluja, ubicada 50 kilómetros al oeste de la capital iraquí.

Al menos ocho personas murieron esta mañana en Bagdad a causa de la explosión de dos coches bomba, explicaron responsables de seguridad, y otras dos fallecieron muertas a tiros.

Un tercer coche bomba mató a otras siete personas en un pueblo ubicado 50 kilómetros al norte de la capital iraquí, agregó la información.

El primer atentado con coche bomba, accionado probablemente con un telecomando, fue cometido cerca de una estación de autobuses en el barrio Bal al Muddam, y causó la muerte de cuatro personas y heridas a otras siete, todas ellas civiles.

Cuatro policías murieron y otros cuatro fueron heridos en Kesra, cerca del gran barrio sunnita Adamiya en el este de Bagdad, alcanzados por el estallido de un coche bomba al paso de su patrulla.

Según dijeron fuentes de seguridad, al menos dos empleados del ministerio de Interior murieron alcanzados por disparos de armas de fuego mientras estaban en el interior de un automóvil en el barrio Al Mansur.

La explosión de otro coche bomba estacionado en una calle céntrica de Khales, una ciudad ubicada 50 kilómetros al norte de Bagdad, mató a siete personas e hirió a otras 10.

Por la tarde, al menos 15 personas murieron y alrededor de 50 resultaron heridas a raíz de disparos de mortero, nuevamente en el barrio sunnita de Adamiya, precisaron fuentes hospitalarias.

Los servicios de seguridad confirmaron los disparos y también tiroteos, pero no la cantidad de víctimas.

En Adhamiya son frecuentes los ataques con municiones de morteros.

Ayer, al menos 135 personas murieron y más de 300 resultaron heridas al estallar un camión-bomba conducido por un suicida en un mercado del centro de Bagdad, en el atentado individual más sangriento cometido en la capital iraquí desde el inicio de la ocupación en marzo de 2003.

El atentado, cometido en el mercado de Sadriya, un barrio habitado principalmente por kurdos chiitas, provocó el derrumbe de varios edificios linderos.

"El gobierno está determinado a eliminar a quienes estén fuera de la ley y a los terroristas. Este hecho es sólo otra prueba de su maldad", subrayó hoy un vocero gubernamental en relación al sangriento atentado.

Asimismo fuentes oficiales del gobierno iraquí acusaron hoy de la masacre a "extremistas sunnitas provenientes en un 50 por ciento de Siria", lo que Damasco, en plan de recomponer sus relaciones con Bagdad, calificó de "acusaciones injustificadas, contrarias a la realidad, que intentan volver tensas las relaciones entre ambos países" En otro plano, los militares estadounidenses confirmaron hoy por primera vez que cuatro helicópteros fueron abatidos en Irak durante las dos últimas semanas.

Un vocero castrense dijo además que, en consecuencia, las fuerzas estadounidenses están revisando sus tácticas y modificando la forma en que los helicópteros de combate se despliegan para apoyar a los militares iraquíes y norteamericanos.

En el terreno de las repercusiones del conflicto, el diario New York Times afirma que los ecos de la violencia entre sunnitas y chiítas llegan a las comunidades islámicas de Estados Unidos, especialmente en Nueva Jersey y Michigan.

En la ciudad de Dearborn, Michigan, de cerca de 100.000 habitantes, al menos tres mezquitas y una decena de comercios sobre la Warren Avenue, populares entre la población chiita, sufrieron actos de vandalismo y, aunque nadie fue arrestado, los sunnitas están en el centro de las sospechas.

Las divisiones se agudizaron después de la ejecución de Saddam Hussein, el 30 de diciembre.

"Los chiitas estábamos en el séptimo cielo, y los sunnitas en lágrimas", recordó Ageel al Tamini, un camionero chiita, que cree que la comunidad islámica rival está convencida de que "los chiitas vendieron Irak a Estados Unidos".

La tensión crece también en las escuelas: algunos estudiantes chiitas de la Rutgers University de Nueva Jersey abandonaron la Asociación de Estudiantes Islámicos, porque allí los sunnitas se reservaron el monopolio de la guía de las plegarias en el campo.

"En Nueva Jersey sucede en miniatura lo que pasa a gran escala en Irak, donde la gente no puede dejar de lado las diferencias", dijo al New York Times, Sami Elmansoury, un sunnita vicepresidente de la Sociedad Islámica del Ateneo.

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