Washington (AFP, ANSA, Reuters, The New York Times) - El costo de la reconstrucción de Irak, estimado entre 50.000 y 70.000 millones de dólares, debe ser «ampliamente compartido» por la comunidad internacional, estimó ayer el subsecretario de Tesoro estadounidense, John Taylor. De esta manera, la administración Bush explicitó su deseo sobre un tema que ocupa el centro de la escena para EE.UU. tanto en el plano doméstico como en sus relaciones con el mundo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En tanto, los líderes de los tres países más importantes de Europa por su peso económico y político (Francia, Gran Bretaña y Alemania) acordaron reunirse el sábado en Berlín, como una vía para limar las serias diferencias de los últimos meses provocadas por la invasión a Irak y con la significativa exclusión del encuentro de dos aliados de la Casa Blanca: Italia y España. «Nosotros esperamos que el costo de la reconstrucción esté en el rango de 50.000 a 75.000 millones de dólares», especificó Taylor en un informe a una comisión del Senado.
Hasta ahora, el gobierno de Bush había pedido ayuda para el control de la seguridad en el país invadido, un reclamo al que respondieron positivamente España, Polonia, Dinamarca, otros países centroeuropeos y algunos centroamericanos. La Casa Blanca había argumentado que la reconstrucción del país se haría con las regalías de la actualmente diezmada industria petrolera. «Claramente, es un costo que habrá que compartir ampliamente, y eso marca la importancia de un esfuerzo mayor de los donantes para Irak», indicó ayer Taylor. Los costos comprenden «las necesidades para las infraestructuras críticas en electricidad, obras públicas, transporte, telecomunicaciones, salud, educación y agricultura», pero excluyen «los gastos anuales identificados por la autoridad provisional para cubrir el presupuesto operacional del gobierno».
«Creemos que nuestra propia contribución de 20.000 millones de dólares será crucial para influir en el apoyo de otros gobiernos», afirmó Taylor. Ese dinero forma parte del monto total de 87.000 millones de dólares pedido por el presidente estadounidense, George W. Bush, para Irak y Afganistán.
• Próximos pasos
Bush y su máximo aliado, el primer ministro británico, Tony Blair, conversaron telefónicamente ayer para analizar los próximos pasos sobre Irak, un tema que les genera a ambos problemas en sus respectivos países.
«Ambos dirigentes discutieron los progresos que hemos logrado en Irak y nuestros esfuerzos diplomáticos en ese frente», declaró el vocero Scott McCllelan. El sábado, Blair se reunirá en Berlín con dos de los oponentes a la guerra, el canciller alemán, Gerhard Schröder, y el presidente francés, Jacques Chirac. «El encuentro servirá para encontrar una base común sobre política exterior tras los puntos de vista diferentes que surgieron antes de la guerra en Irak», expresó el comunicado formal difundido por el gobierno alemán.
La invitación cursada por Alemania a sus pares de Londres y París es la primera en ese sentido luego de la posición abiertamente opuesta de Schröder y de Chirac a la invasión angloestadounidense a Irak, y excluye al español José María Aznar, otro aliado de Bush de relaciones tormentosas con Schröder.
El embajador francés en Washington, Jean-David Levitte, indicó que su país impulsa una próxima entrega simbólica de la soberanía a representantes iraquíes, dentro de un mes. Algo que Washington sólo aceptará en su carácter simbólico.
Otro excluido fue el jefe de Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, quien comentó que la reunión implica sólo a esos tres países, que «deben aclarar algunas sombras» en sus relaciones.
Berlusconi, que preside este semestre la Unión Europea, dio una señal hacia la Casa Blanca en boca de su ministro de Exteriores, Franco Frattini, quien reclamó que el continente asuma la corresponsabilidad por la situación iraquí. A las economías de Francia, Alemania e Italia, todas en situación de déficit, poco las ayudará comprometerse en tamaña reconstrucción.
Dejá tu comentario