29 de marzo 2008 - 00:00

Irak: extienden indefinidamente toque de queda por la espiral de violencia

Irak: extienden indefinidamente toque de queda por la espiral de violencia
Bagdad (Reuters).- Las autoridades iraquíes extendieron ayer de forma indefinida un toque de queda en Bagdad para contener los choques entre los militantes del Ejército Mehdi y las fuerzas de seguridad iraquíes, que han amenazado con salirse de control.

Pero en una señal de que la violencia seguirá, el clérigo chiíta Moqtada al-Sadr dijo a sus seguidores que no depongan sus armas, desafiando un operativo que lanzó hace cinco días el primer ministro Nuri al-Maliki, quien les ordenó que se desarmen.

Los últimos episodios de violencia se han expandido desde la ciudad sureña de Basora hasta pueblos del sur chiíta de Irak y barrios de Bagdad.

"Moqtada al-Sadr pide a sus seguidores que no entreguen las armas al Gobierno. Las armas sólo deben ser entregadas a un Gobierno que pueda expulsar a los ocupantes", dijo por teléfono a Reuters el colaborador Hassan Zargani.

Maliki ha puesto en juego su autoridad con el objetivo de desarmar a los simpatizantes de Sadr con un gran operativo militar. Pero sus fuerzas han logrado poco progreso en el intento de expulsar a los combatientes de las calles y en cambio se ha desatado una rebelión en pueblos de todo el sur.

El primer ministro Nuri al-Maliki inicialmente había dado 72 horas a los simpatizantes de Sadr en Basora para entregar sus armas, pero a raíz del poco progreso en el terreno, extendió el plazo hasta el 8 de abril.

El toque de queda, impuesto el jueves, debía expirar el domingo.

"Para vencer a los grupos terroristas, los fugitivos y las bandas criminales y para preservar las almas de nuestros ciudadanos, extendemos el toque de queda en Bagdad de forma indefinida para la gente, los autos y las motocicletas", dijeron en un comunicado las fuerzas de seguridad iraquíes en Bagdad.

En una señal de la escalada de violencia, Maliki dijo que los combatientes de Sadr eran "peor que al Qaeda," los enemigos árabes sunitas enemigos del Gobierno chiíta. Los simpatizantes de Sadr son colegas chiítas que ayudaron a instalar a Maliki en el poder en el 2006 y lo apoyaron hasta el año pasado.

Las luchas arruinaron todo menos un cese del fuego que Sadr había declarado el año pasado, que según los comandantes estadounidenses había contribuido a la calma en Irak.

En cambio, las tropas estadounidenses se involucraron más en lo que comenzó como una operación liderada por las fuerzas iraquíes. Los soldados estadounidenses en Bagdad dijeron que mataron a 48 militantes en una serie de batallas armadas y ataques aéreos en la capital l viernes.

En Basora, aviones de guerra estadounidenses llevaron a cabo ataques aéreos dirigidos por equipos de tropas estadounidenses o británicas en el terreno.

Un portavoz del Ejército británico confirmó que hubo más ataques aéreos estadounidenses en Basora el sábado. En una casa, un fotógrafo de Reuters filmó paredes destrozadas y sangre cayendo en una alcantarilla mientras familiares de las víctimas dijeron que la bomba había matado a siete personas.

El número de muertos sigue aumentando. Las tropas del Gobierno dicen que mataron a al menos 120 combatientes en Basora. En otros pueblos del sur, hay información sobre la muerte de decenas de personas.

En la capital, al menos 133 cuerpos y 647 heridos fueron trasladados a cinco hospitales de la zona este de Bagdad durante los últimos cinco días de choques, dijo el sábado el jefe del directorio de Salud del este de Bagdad, Ali Bustan.

  • División chiita

    Después de años de violencia entre chiítas y militantes árabes sunitas como al Qaeda, la violencia de la semana pasada dejó de manifiesto otra sangrienta división dentro de la comunidad chiíta.

    Hasta ahora, Washington apoyó incondicionalmente a Maliki, con el presidente George W. Bush diciendo que el operativo es un "momento definitorio en la historia de un Irak libre".

    Pero la expansión de la violencia amenaza con hacer retroceder un año de mejoras en la seguridad y poner en peligro los planes para retirar a las tropas estadounidenses.

    "La cuestión clave ahora es qué va a hacer Estados Unidos", dijo Joost Hiltermann del grupo de opinión International Crisis Group.

    "Si permite que (el operativo) siga adelante, el cese del fuego se va a desenmarañar y Estados Unidos va a enfrentar al movimiento Sadr con todo su poderío". afirmó.

    Un alto colaborador de Sadr dijo que los representantes del clérigo se habían reunido con la máxima autoridad religiosa de Irak, el Gran Ayatollah Ali al-Sistani, en un esfuerzo por poner fin a la violencia. Pero un portavoz del Gobierno rechazó las conversaciones con los hombres armados que "amenazan la seguridad de los ciudadanos de Basora".

    En Basora, los combatientes del Ejército Mehdi controlaban las calles, ocupaban puntos de control y portaban abiertamente rifles, metralletas y lanzadores de cohetes, informó un periodista de Reuters en la ciudad.

    "Lucharemos y nunca renunciaremos a nuestras armas", dijo a Reuters por teléfono el sub comandante militar del Ejército Mehdi en Basora, Abu Hassan al-Daraji. "No vamos a entregar ni una sola bala", expresó.

    Combatientes del Ejército Mehdi chocaron con fuerzas del Gobierno en las afueras de Kerbala. También se registraron enfrentamientos en Kut, al este.

    Sadr, que lideró dos revueltas contra Estados Unidos en el 2004, llevó a su movimiento hacia el Gobierno en el 2006, pero lo abandonó el año pasado.

    En una inusual entrevista grabada poco antes de que se desatara la violencia, dijo al canal de televisión al-Jazeera: "Pido a la Liga Arabe, la Organización de la Conferencia Islámica y a Naciones Unidas que reconozcan la legitimidad de la resistencia".
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