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"Debemos ser capaces en los próximos meses de entregar pruebas creíbles de que Irak no tienen programas de armas nucleares", declaró El Bardei, titular de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
"Nuestro trabajo progresa regularmente y debemos ser autorizados a proseguir", sostuvo El Baradei, quien se mostró menos duro que su par Blix con respecto a Bagdad.
"Esos meses representarán una inversión por la paz porque pueden ayudarnos a evitar la guerra", indicó.
Blix fue el primero en informar al Consejo de Seguridad de ONU y comenzó con destacando los hechos positivos de la cooperación iraquí a a que calificó "de forma", aunque no "de fondo".
"Se ha dado acceso a todos los lugares que hemos querido inspeccionar, con una sola excepción", indicó Blix, jefe de la Comisión de Vigilancia, Verificación e Inspección de la ONU (UNMOVIC).
El inspector remarcó que Irak "cooperó bastante con los inspectores", pero denunció que hay "fuertes indicaciones" de que ese país produjo más armas biológicas con ántrax de las admitidas y aún podría tener algunas reservas.
Además, remarcó que Irak no accedió a la solicitud de los inspectores de la ONU en relación a los vuelos del avión espía U-2 para la toma de imágenes aéreas.
Blix también mencionó que "lamentablemente la declaración de 12.000 páginas (de Irak sobre su armamento) no parece contener ningún material nuevo", indicó ante el Consejo de Seguridad.
Blix también denunció que Irak importó ilegalmente 300 motores de misiles.
Bagdad procedió "a la importación en el curso de los dos últimos años de un cierto número de materiales, a pesar de las sanciones, hasta diciembre de 2002.
En el primer lugar figura la importación de 300 motores, susceptibles de ser utilizados por los (misiles) Al Samud-2", declaró Blix durante la presentación de su informe ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
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