20 de enero 2006 - 00:00

Irak: líder sunita pide liberación de periodista secuestrada

Mientras se acercaba la fecha límite fijada por los secuestradores para matar a una periodista estadounidense en Irak, funcionarios se preparaban el viernes para dar los resultados de una elección que Washington espera pueda llevar estabilidad al país.

Uno de los líderes sunitas más influyentes de la rebelde minoría árabe sunita se unió a los familiares y amigos de Jill Carroll para pedir su liberación.

Una bomba colocada al costado de un camino que apuntaba a una patrulla estadounidense mató a dos civiles en Bagdad, a pesar de un refuerzo de la seguridad para detener los ataques de los rebeldes árabes sunitas, enojados con los resultados que confirman que seguirá dominando la alianza chiíta islámica.

El embajador estadounidense se sumó a los pedidos para que las comunidades étnicas y sectarias de Irak se unan tras los resultados electorales para formar un gobierno nacional de unidad. Washington espera que un consenso pueda detener el baño de sangre y le permita llevar a sus tropas de vuelta a casa.

Después de obtener una fuerte cobertura de prensa en Estados Unidos, el líder sunita Adnan Dulaimi pidió la liberación de la periodista estadounidense de 28 años.

Los secuestradores de Carroll establecieron un ultimátum de 72 horas al ejército de Estados Unidos para que libere a mujeres prisioneras en Irak, cuando el martes emitieron una cinta de video que mostraba a la periodista cautiva.

"Liberen a esta periodista que se afanó por defender a Irak, defendió a los iraquíes y condenó la guerra en Irak", dijo Dulaimi, en cuya oficina había estado Carroll justo antes de ser secuestrada el 7 de enero, en una rueda de prensa. Su traductor murió en la emboscada.

"El secuestro de esta mujer es un insulto para mí", agregó. "Estoy haciendo todos los esfuerzos para liberar a las mujeres iraquíes detenidas y este secuestro va a obstruir mis esfuerzos".

Funcionarios estadounidenses insisten en que no hay planes para liberar a las mujeres, a pesar de declaraciones contrarias del Ministerio de Justicia iraquí.

El padre de la periodista, Jim Carroll, se dirigió a sus captores a través del canal de televisión Al Jazeera: "Quiero hablar directamente con los secuestradores de mi hija Jill, que podrían ser padres como yo".

"Mi hija no tiene influencia, no tiene el poder para liberar a nadie (...) Usenla como periodista para apoyar su causa", agregó.

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