Dos bombas colocadas al borde de caminos causaron la muerte hoy a cinco policías en el norte de Irak, en una ola de asaltos en la región donde los militantes resisten las grandes ofensivas de seguridad.
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La policía informó que las bombas estallaron simultáneamente en la ciudad de Saadiya, en la provincia de Diyala, cuando una patrulla de control estaba pasando. Cinco policías más resultaron heridos, agregó.
Los ataques de este tipo causaron la muerte a decenas de personas en los últimos días en el norte de Irak, donde militantes sunitas de Al Qaeda se reagruparon luego de ser expulsados de sus bastiones tradicionales en Bagdad y la provincia de Anbar, al oeste del país.
El sábado, hombres armados secuestraron y mataron a tres periodistas del canal independiente Sharqiya, junto a su conductor, en la norteña ciudad de Mosul.
El primer ministro Nuri al-Maliki ha ordenado el establecimiento de un comité para investigar la muerte de los cuatro hombres. La policía afirma que arrestó a cinco sospechosos.
Los índices de violencia han caído en Irak a niveles no vistos desde inicios del 2004, pero los militantes han demostrado que son capaces de llevar a cabo ataques a gran escala.
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