El vicepresidente iraquí, Taha Yasín Ramadán, afirmó que su gobierno mantiene su postura de no permitir el regreso de inspectores de armamentos de la ONU, pese a las advertencias del presidente norteamericano, George W. Bush, quien acusa a este país de desarrollar armas de destrucción masiva.
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"No necesitamos para nada el regreso de los equipos de espías", dijo el funcionario en declaraciones a la agencia oficial iraquí, INA, en referencia a los inspectores de armas de la ONU, que abandonaron el país en diciembre de 1998.
En aquella oportunidad los inspectores de la ONU fueron acusados por Bagdad de realizar espionaje para Estados Unidos e Israel y abandonaron Irak poco antes de la operación "Zorro del Desierto", en la que las bombas británicas y estadounidenses cayeron durante cuatro días sobre ese país.
Irak "ha probado que está libre" de ese tipo de armamento, subrayó Ramadán.
La ONU impuso el desmantelamiento de sus armas de destrucción masiva tras la Guerra del Golfo Pérsico ocurrida en 1991, en la que sus tropas fueron expulsadas de Kuwait por una coalición internacional encabezada por Estados Unidos.
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