2 de diciembre 2003 - 00:00

Irak: nueva fase en combate a resistencia

Bagdad (AFP, EFE, Reuters) - Con muros acribillados a balazos y vehículos calcinados en plena calle, algunos sectores de Samarra, una localidad situada al norte de Bagdad, presentaban un aspecto desolador en la mañana de ayer. En esta ciudad murieron 54 iraquíes, según el ejército estadounidense, en un enfrentamiento el domingo que marcaría el inicio de una fase mucho más agresiva por parte de las fuerzas de ocupación, luego de haber comprobado en noviembre la capacidad de daño de la resistencia iraquí, que provocó 120 bajas a EE.UU. y sus aliados.

La respuesta estadounidense a dos emboscadas coordinadas motivó la reacción del gobierno iraní, que en boca del ministro Relaciones Exteriores, Kamal Jarazi, condenó tajantemente lo que calificó de «ataque ciego». «Los ataques ciegos, la falta de respeto de los lugares santos y la provocación religiosa son actos de alienación inaceptables», declaró Jarazi, en representación del gobierno chiíta iraní, con alta influencia en la mayoría religiosa de ese origen en Irak.

•Acusación

Tras anunciar en un primer momento que había matado a 46 atacantes el domingo en Samarra, 110 km al norte de Bagdad, el ejército estadounidense admitió que 54 iraquíes habían muerto en esos combates, aunque no especificó cuántos de ellos eran civiles.

«No disparamos ciegamente contra la gente, respondemos a quien nos dispara», aseguró el representante del Pentágono, Fredrick Rudesheim, al mando de la Tercera División de Artillería implicada en las acciones.

El jefe de la policía, coronel Ismail Mahmud Mohammed, acusó a las tropas estadounidenses de haber replicado de forma indiscriminada y con una intensidad fuera de lugar. Según la policía, dos peregrinos iraníes murieron y otros ocho fueron heridos cuando su colectivo fue blanco de los disparos a 30 metros del hospital.

•Dudas

El anestesista de urgencias del centro hospitalario local, Basem Ibrahim, declaró que recibió «los cadáveres de ocho civiles, incluidos una mujer y un niño». El director del establecimiento, Abed Tufiq, añadió que «fueron atendidos más de 60 heridos de bala y de esquirlas». Sin embargo, algunas dudas surgieron ante la imposibilidad de encontrar los cadáveres de los iraquíes supuestamente abatidos (ver aparte).

Según el coronel Mohammed, 20 personas resultaron heridas cuando rezaban en una mezquita.

«Estábamos en nuestro jardín cuando cayó un obús», contaba lamentándose
Fleij Hassan. Uno de sus hijos, Saba, de 22 años, murió y otros dos, Rashid, de 18 años, y Fares, de 32, están en coma, explicó.

En la calle en la que estallaron los combates, los muros están llenos de graffitis a la gloria del depuesto presidente Saddam Hussein.

Samarra está en el llamado «triángulo sunita», entre Bagdad, Tikrit y Ramadi, donde se producen con frecuencia ataques contra las fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos.

•Reprobación

Esos combates en Samarra son el epílogo de un fin de semana particularmente sangriento: el sábado y el domingo murieron en ataques siete agentes de los servicios de inteligencia españoles, dos soldados estadounidenses, dos diplomáticos japoneses, dos surcoreanos y un colombiano.

Los funerales de los siete agentes de los servicios secretos españoles muertos el sábado, en una emboscada 30 km al sur de Bagdad, tendrán lugar hoy en Madrid, declarado día nacional de luto, anunció el ministro de Defensa,
Federico Trillo.

El papa Juan Pablo II expresósu «más firme reprobación» por el «execrable atentado» en el que perdieron la vida los agentes en un telegrama de pésame enviado al presidente del Gobierno español, José María Aznar».

En el campo de batalla, un soldado estadounidense, heridoayer por la mañana en un ataque contra una caravana militar al oeste de Bagdad, murió horas después, anunció el ejército estadounidense. Por otra parte, las fuerzas norteamericanas capturaron a tres hombres, sospechosos de pertenecer a la red terrorista Al-Qaeda, dirigida por
Osama bin Laden, en la ciudad de Mossul (norte). Allí mismo, en tanto, dos generales de la Guardia Republicana saddamista fueron arrestados mientras tomaban un café en un bar. Uno de los dos poseía 40.000 dólares. Ambos están vinculados al ex número dos del régimen, Izzat Ibrahim al Duri, por quien EE.UU. ofrece 10 millones de dólares.

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