Washington (Reuters, EFE) - En la segunda semana de comenzada la guerra en Irak, las supuestas armas de destrucción masiva en poder del presidente iraquí, Saddam Hussein, principal motivo esgrimido por George W. Bush para iniciar la campaña militar liderada por Estados Unidos, no fueron encontradas. Mientras tanto, en Irak advierten que en caso de que las armas no aparezcan, el gobierno de Bush sufrirá una importante pérdida de credibilidad, sobre todo en los países árabes y musulmanes. Ayer, el vicepresidente iraquí Taha Yassin Ramadan ratificó que Irak no dispone de armas de destrucción masiva y advirtió que las fuerzas de la coalición podrían colocarlas en territorio iraquí para justificar la guerra. «Irak no tiene ningún arma de destrucción masiva y es una vergüenza que (los norteamericanos) repitan esta mentira», dijo Ramadán en el curso de una conferencia de prensa en Bagdad.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El vicepresidente acusó además a «las fuerzas de los invasores de estar dispuestas a llevar consigo a Irak armas prohibidas» para luego decir «¡Miren lo que hemos encontrado!».
Aunque las tropas de coalición descubrieron en Irak miles de trajes para la protección contra agentes químicos y cantidades significativas de atropina, usada como antídoto ante el envenenamiento provocado por sustancias de esa naturaleza, hasta ahora no se han identificado públicamente instalaciones para la producción de armas no convencionales. El diario «The Washington Post» informó en su edición dominical que las fuerzas especiales de Estados Unidos ya habían buscado en 10 lugares que los servicios de inteligencia les habían sugerido que podría haber armas de exterminio escondidas, pero no habían encontrado nada.
Los especialistas consideran que en caso de no hallar las armas, la credibilidad del gobierno de Bush se vería afectada considerablemente, sobre todo, entre los pueblos árabes y musulmanes, que temen las repercusiones de la eventual ocupación en Irak.
«Si EE.UU. no las encuentra, esto reafirmará la sospecha de los árabes de que este país lo que en realidad busca es su hegemonía en la región.
Dejá tu comentario