Irán le declara la guerra a Occidente... en videojuego
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Los israelíes aparecen caracterizados en su mayoría con vestimentas civiles y la tradicional kippa (gorro) judía. Es entonces cuando los iraníes recuperan la historia de tres diplomáticos y un fotógrafo iraní secuestrados por la milicia cristiana en Beirut en 1982 y que Teherán sostiene todavía permanecen vivos en una cárcel de Israel.
Bahman no sólo consigue alcanzar la prisión secreta, donde un coronel israelí mantiene retenidos a Saeid y Maryam, sino que descubre allí a sus cuatro conciudadanos y también los rescata.
El lanzamiento de «Energía nuclear - Operación especial» se realizó en un centro cultural capitalino adornado con los retratos de Khomeini y su sucesor Ali Khamenei, que incluso envió a un representante para certificar el carácter islámico del asunto.
El acto se desarrolló entre videos que alababan los progresos nucleares iraníes, canciones patrióticas amenizadas con sintetizadores, poemas y continuas proclamas religiosas. Junto al estrado, los organizadores habían colocado un enorme panel que recogía una declaración de Khamenei que rezaba: «Alcanzar la energía nuclear es un acto histórico». El mercado de juegos para computadoras parece haberse contagiado de la creciente disputa que enfrenta a Estados Unidos e Irán, ya que la idea de «Operación especial» sólo se concibió cuando la polémica compañía norteamericana Kuma Reality Games comercializó en 2005 el citado «Asalto a Irán», donde los militares de ese país destruyen la central nuclear de Natanz. Kuma se ha especializado en los últimos años en trasladar al universo de los videojuegos la tragedia iraquí con títulos como «La batalla por Faluya» o «La última defensa de Uday y Qusay Hussein», cada cual más controvertido.
En esta batalla digital, los estadounidenses aún parecen mantener una amplia ventaja, aunque sólo sea material. El propio Masaeli reconoció que el presupuesto anual de la industria estadounidense del sector se cuenta por decenas de miles de millones de dólares. «Nosotros nos hemos gastado sólo 35.000 dólares», dice. Por eso el veredicto del joven Shahabedin Nurbakhsh es contundente: «No me gusta. Tiene pocas armas. Me quedo con 'Counter Strike'».




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