Jerusalén- La crisis política y de imagen que se abate sobre el primer ministro israelí,Ariel Sharon, arreció al hacerse pública una conversación que mantuvo con el empresario al que se acusa de haberlo sobornado.
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Según reveló ayer el diario israelí «Haaretz» en referencia a cintas en poder de la Fiscalía, el financista David Appel le dijo a Sharon: «Tu hijo va a ganar un montón de dinero». En otro instante de la conversación, el entonces titular de Relaciones Exteriores replicó: «La isla es nuestra».
El diálogo se refiere al denominado «caso de la isla griega», el proyecto turístico auspiciado por Appel en la isla de Patrocolo, que la Fiscalía cree que contó con el apoyo activo de Sharon a cambio de sobornos.
• Una broma
Gilad Sharon, el hijo del primer ministro, recibió en 1999 por su desempeño como asesor 700.000 dólares de Appel, que además le prometió otros 3 millones una vez establecido el complejo. Sharon siempre dijo desconocer los vínculos profesionales de Appel con Gilad y, según «Haaretz», al ser cuestionado por la policía sobre las palabras grabadas, precisó que a lo mejor fue sólo una broma.
El propio Gilad recibió el lunes una orden conminatoria del Tribunal Supremo israelí para que proporcione los documentos bancarios que se viene negando a entregar a la policía desde hace ocho meses. El problema para Sharon estriba en que no sólo debe lidiar en el frente jurídico, sino también en el terreno político ante su pretensión de continuar con el plan de repliegue limitado de Gaza y Cisjordania.
Su principal soporte en el Ejecutivo, el viceprimer ministro Ehud Olmert, aseguró a la radio local que pese al escándalo de la isla griega, Sharon «está decidido a llevar a cabo» esa iniciativa.
En la misma entrevista, Olmert reveló las profundas fisuras que existen ya en el seno del gobierno al arremeter contra el responsable de Exteriores, Sylvan Shalom, que a su vez se había manifestado opuesto a la determinación de Sharon al apuntar que creía «que podría incrementar el conflicto y disputa con los palestinos».
En la misma jornada, otro ministro, el radical Effi Eitam, lanzó una durísima diatriba contra Sharon, al que acusó de «transgredir las reglas de la democracia». «Un primer ministro (que puede enfrentar cargos) no puede viajar a EE.UU. y responsabilizarse de un plan con implicaciones para el destino futuro del Estado», precisó.
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