21 de marzo 2002 - 00:00

Italia: Brigadas Rojas se adjudicó muerte de asesor

Roma (Reuters, EFE) - El espectro de la violencia política regresó ayer a Italia luego de que el ministro del Interior asegurara que una facción del grupo terrorista Brigadas Rojas fue responsable del asesinato, el martes, del asesor del ministro de Trabajo, Marco Biagi.

Los dos hombres que mataron en Bolonia a Biagi incluso utilizaron la misma arma usada en un asesinato político similar hace tres años, aseguró el ministro del Interior, Claudio Scajola. «De acuerdo con los primeros resultados de la investigación, el arma es la misma que fue usada en el asesinato de Massimo D'Antona, en 1999, lo que confirma la teoría de los investigadores de que se trata de militantes de una facción de las Brigadas Rojas», explicó. Además, el emblema de la facción guerrillera, con forma de estrella, fue escrito en una pared de la casa de Biagi. Un hombre que reclamó representar al grupo guerrillero italiano llamó por teléfono a un periódico de Bolonia y dijo que la facción de las Brigadas Rojas había perpetrado el ataque.

El grupo terrorista Brigadas Rojas (BR) se dice «heredero» de la organización de extrema izquierda del mismo nombre que sembró de violencia la escena política italiana de la década de los setenta y ochenta. La organización, de ideología marxista-leninista, fue la responsable de una serie de atentados, el más sonado de ellos el secuestro y asesinato, en 1978, del primer ministro democristiano Aldo Moro. Desde 1988 no llevaron a cabo acciones destacadas y en 1989 la banda fue prácticamente desarticulada. Sin embargo, en mayo 1999, el grupo que se autodenominaba Brigadas Rojas para la Reconstrucción del Partido Comunista Combatiente (BR-PCC) volvió al primer plano al atribuirse el asesinato de D'Antona. «Fue un intento de propagar el pánico y la ansiedad, de ahogar el debate político pacífico y el intercambio libre de ideas, de cancelar el diálogo y crear una profunda fisura en la sociedad italiana», dijo Scajola en una sesión especial del Parlamento, celebrada en la última jornada. Por su parte, el primer ministro Silvio Berlusconi, visiblemente conmocionado por el asesinato, instó a los sindicatos del país a cancelar una huelga general para protestar contra una reforma laboral propuesta por el gobierno y a reanudar las negociaciones.

Los tres mayores sindicatos de Italia, que en conjunto agrupan a más de 12 millones de trabajadores, condenaron la muerte de Biagi y la calificaron como un acto de barbarie. Sin embargo, prometieron seguir adelante con la protesta y declararon que establecerán la fecha para la huelga el miércoles de la semana próxima en una reunión de los dirigentes de las tres agrupaciones sindicales.

Los sindicatos dicen que las reformas facilitarán el despido de trabajadores y el gobierno que los cambios son necesarios para crear más puestos de trabajo en un mercado laboral flexible y colocar a Italia en línea con el resto de Europa.

Un día antes de su asesinato, Biagi, de 52 años, escribió un editorial para el destacado diario económico «Il Sole 24 Ore» en el que acusó a los sindicatos de estar contra la integración europea al oponerse a la reforma laboral.

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