La vencedora de las elecciones legislativas anticipadas de Italia, la líder neofascista Giorgia Meloni, inició este martes duras negociaciones con sus aliados políticos para formar un nuevo gobierno, el cual deberá encarar una serie de desafíos, tanto económicos como diplomáticos.
Italia: los aliados de Giorgia Meloni se convierten en el primer obstáculo de su gobierno
Matteo Salvini y Silvio Berlusconi exigen ministerios claves para sus partidos. La formación de la neofascista y próxima primera ministra no tiene experiencia en gestión pública.
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La futura primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y sus socios, Matteo Salvini y Silvio Berlusconi.
La próxima jefa de gobierno deberá formar un equipo con todos los partidos de la coalición de derechas vencedora para hacer frente a la inflación, al creciente precio de la energía y a las delicadas relaciones con la Unión Europea por la guerra en Ucrania. Pero su partido, Hermanos de Italia, no tiene experiencia en la gestión del poder y tendrá que contar con el aporte de personalidades del pasado.
Giorgia Meloni, de 45 años, la primera mujer que llega a la jefatura de gobierno en Italia, tendrá que contar sobre todo con el partido de extrema derecha Liga del xenófobo Matteo Salvini y los conservadores de Forza Italia de Silvio Berlusconi, con más experiencia en la gestión de ministerios y cargos públicos.
La elección de ministerios claves, como el de Economía, de Relaciones Exteriores, de Defensa y del Interior, figura entre los primeros escollos.
Sus aliados exigen puestos importantes. Salvini quiere recuperar su controvertido rol de ministro del Interior y Berlusconi apunta a la presidencia del Senado, pese a que fue expulsado en 2013 del Parlamento por fraude fiscal.
"Se necesita gente muy especializada", reconoce este martes el diario de los industriales La Stampa.
Las fricciones con Salvini y Berlusconi no faltarán, sobre todo por el enfoque que tienen sobre la guerra en Ucrania y el presidente ruso Vladímir Putin.
Antonio Tajani, ex presidente del Parlamento Europeo, entre las personalidades más cercanas a Berlusconi, figura entre los candidatos a ministro de Relaciones Exteriores, un nombramiento que podría disipar los temores internacionales sobre el euroescepticismo del nuevo gobierno.
El respeto del programa político de la coalición, elaborado en agosto, será clave para la convivencia entre esos partidos, que deberán garantizar la permanencia de Meloni en el gobierno.
El presupuesto, primer reto
Como el resultado de las elecciones fue neto, ya que la coalición de extrema derecha y derecha cuenta con una holgada mayoría en las dos cámaras del Parlamento, Giorgia Meloni deberá recibir el encargo de formar gobierno en Italia a mediados de octubre.
La líder posfascista cuenta con relativo poco tiempo para las negociaciones, ya que tendrá que presentar y aprobar la ley de Presupuestos para 2023 antes de final de año. Será "como escalar el Everest sin tanques de oxígeno", advierte el diario Corriere della Sera.
Meloni trató de tranquilizar a los inversores durante la campaña electoral y sus discursos fueron menos radicales respecto a los pronunciados en el pasado en los que defendía con virulencia su credo ultraconservador y antieuropeísta.
Por ahora los mercados reaccionan con cautela, aunque la tasa de los bonos italianos a diez años aumentó el martes a su nivel más alto desde octubre de 2013 y la brecha entre las tasas de interés alemanas e italianas, el diferencial, superó los 250 puntos por primera vez desde la pandemia de coronavirus en 2020.
La Unión Europea muestra cautela
La futura jefa de gobierno ha mantenido hasta ahora un perfil bajo y desea una transición con el gobierno saliente de Mario Draghi pacífica y responsable.
"Las condiciones en las que Italia y la Unión Europea se encuentran son particularmente complejas, necesitamos la contribución de todos y un clima sereno, así como el respeto mutuo", dijo en su breve discurso pronunciado la madrugada del lunes tras la victoria. "Esta es la hora de la responsabilidad", agregó.
Este martes, la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE) aprobó la segunda entrega de dinero proveniente de los fondos de recuperación pospandemia, por valor de 21.000 millones de euros (casi la misma cifra en dólares).
Un aporte delicado ya que Meloni quiere volver a negociar las condiciones del acuerdo con la Unión Europea, lo que podría poner en peligro el acceso a todo el monto de cerca 200.000 millones de euros.



