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David Petraeus
Pero a pesar de ese atentado y de otros ataques mortíferos contra los peregrinos chiitas, decenas de miles de fieles se dirigieron a la ciudad santa de Kerbala, al sur de la capital, enarbolando carteles con consignas religiosas y ejemplares del Corán.
Unos 2,5 millones de peregrinos ya están instalados allí, según el gobernador de la provincia, Aqil al Jazali.
Los fieles siguen llegando, agregó el gobernador, a pesar de los ataques mortíferos, los atentados suicidas, los coches bomba y los francotiradores, que ya costaron la vida a unas 200 personas en los dos últimos días, incluyendo a las víctimas de Hilla.
"Hay entre cinco y siete millones de personas en las rutas, es imposible protegerlas a todas", dijo el general Petraeus.
Los peregrinos se dirigen a Kerbala para conmemorar el sábado el 40º día después de la muerte del imán Hussein, una de las figuras más reverenciadas del islam chiita, asesinado en 680 por la dinastía sunita de los Omeyas.
En la ciudad santa se desplegaron equipos para descubrir a terroristas que lleven explosivos, añadió el gobernador.
La magnitud de los últimos ataques hace temer represalias por parte de las milicias chiitas. Varios dirigentes de diversos sectores pidieron moderación y unidad.
El jefe radical chiita Moqtada Sadr, cuyo paradero se ignora, también se expresó en ese sentido, reiterando al mismo tiempo sus llamados a la partida de las fuerzas de ocupación.




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