3 de septiembre 2007 - 00:00

Jefes militares británicos apuntan contra Pentágono

Londres (EFE, Reuters, El Mundo) - Un segundo general británico salió a criticar la estrategia de posguerra de EE.UU. en Irak, que tildó de «mortalmente defectuosa», lo que incrementó la tensión entre los dos aliados sobre esa cuestión.

El general Tim Cross, máximo militar responsable británico implicado en el Irak de la posguerra, aseguró que antes de la invasión en marzo de 2003 trasmitió al ex secretario de Defensa de EE.UU. Donald Rumsfeld su preocupación por «la necesidad de internacionalizar la reconstrucción» del país y «trabajar estrechamente con la ONU».

En declaraciones al dominical británico «Sunday Mirror», Cross explicó que también manifestó a Rumsfeld su inquietud por el número de tropas disponible para mantener la seguridad y ayudar a la reconstrucción, pero el ex secretario de Defensa de EE.UU. «no quería escuchar ese mensaje».

«EE.UU. se había convencido a sí mismo de que Irak emergería de una forma razonablemente rápida como una democracia estable», añade Cross, que insiste en que Rumsfeld «ignoró» y «rechazó» sus comentarios.

Sus críticas se suman a las del jefe del Estado Mayor Conjunto británico durante la invasión de Irak, el general Mike Jackson, quien calificó la estrategia de posguerra llevada a cabo por EE.UU. en el país árabe de «intelectualmente insolvente».

En una autobiografía titulada «Soldado», que publicará en fascículos el diario británico «The Daily Telegraph» y de la que el sábado hizo un adelanto, Jackson acusa a Rumsfeld de ser «uno de los principales responsables de la actual situación en Irak».

Cross, retirado como Jackson y que fue adjunto del general estadounidense retirado Jay Garner en el gobierno de transición en Irak, respaldó las críticas de su colega, al igual que el líder liberal demócrata británico, Menzies Campbell, y el ex ministro conservador de Defensa Malcolm Rifkind.

El portavoz conservador de Asuntos Exteriores, William Hague, pidió ayer al gobierno británico que lleve a cabo «una investigación a fondo» sobre la manera en que se llevó a cabo el conflicto y la del período de posguerra.

«Creemos que se han cometido muchos errores», dijo Hague a la cadena británica Sky News, al tiempo que opinó que en su estrategia de posguerra EE.UU. había «claramente infravalorado el número de soldados que serían necesarios para una fuerza de ocupación eficaz».

Un portavoz del número 10 de Downing Street, la residencia oficial del primer ministro británico, Gordon Brown, insistió en que ya se han desarrollado tres investigaciones «bastante exhaustivas» sobre la guerra de Irak.

Brown reconoció que deben extraerse lecciones de lo ocurrido, pero estas consideraciones deberían esperar hasta que concluya la fase militar, añadió.

Las críticas pueden incrementar las tensiones entre los mandos militares británicos y estadounidenses sobre el enfoque a seguir en el país árabe.

Varios militares estadounidenses han censurado últimamente la disminución de la presencia militar del aliado británico en la región de Basora (sur de Irak) por ver en ella un factor creciente de inestabilidad y han advertido a Londres contra la tentación de «salir corriendo de Irak» (ver nota aparte).

Las palabras de Jackson y Cross son las más duras que EE.UU. ha escuchado de su principal aliado, y llegan en un momento de especial tensión entre ambos países desde la asunción de Brown.

En su encuentro con George W. Bush a finales de julio, el premier señaló que su objetivo era «transferir paso a paso mayor control a las autoridades iraquíes», es decir, irse retirando de la primera línea de los combates en la zona bajo su control, al sur del país.

Dejá tu comentario

Te puede interesar