Jornada violenta en Irak: más de 60 muertos en varios ataques
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Fue una de las jornadas más violentas del año.
También en Bagdad, una bomba colocada por un basurero en una papelera mató a tres policías e hirió a otros doce y a ocho civiles en un puesto de policía.
Por último, en Kirkuk, a 255 km al norte de la capital, un kamikaze vestido con el uniforme de los milicianos que luchan contra la red Al Qaeda se colocó en medio de ellos y accionó su cinturón de explosivos, matando a ocho milicianos e hiriendo a otros cuatro.
Las milicias Sahwa, formadas por ex insurgentes sunnitas que ahora luchan contra Al Qaeda, son consideradas traidores por sus ex compañeros de armas.
Estos ataques tienen lugar un día después de un atentado en la periferia de Bagdad. Cuarenta personas, en mayoría civiles, murieron, y 83 resultaron heridas en la explosión de una bomba de fuerte potencia, según el último balance de los servicios de seguridad.
Estos incidentes despiertan la preocupación, pocas semanas antes de la retirada de los soldados estadounidenses de las ciudades del país, y recuerdan la dificultad que tienen las autoridades iraquíes para controlar la situación.
Según el acuerdo de seguridad alcanzado en noviembre entre los dos países, las fuerzas estadounidenses deben abandonar las ciudades de aquí a fin de junio, y el resto del país antes del fin de 2011.
Abril fue el mes con más víctimas desde septiembre de 2008, con 355 muertos, según las cifras oficiales. Bagdad y las provincias de Nínive (norte), de la que Mosul es la capital, y Diyala (centro) son los principales focos de violencia.
El 29 de abril, tres coches bomba explotaron casi simultáneamente en los mercados de Sadr City, bastión del jefe radical chiita Moqtada Sadr, dejando al menos 51 muertos.
Estos atentados recordaron los ataques coordinados perpetrados en zonas chiitas en 2006, en represalia de los cuales los milicianos chiitas llevaron a cabo secuestros y asesinatos de sunitas.
Esto hace temer una escalada de la violencia, sobre todo si las milicias chiitas, y particularmente el ejército del Mahdi, la potente milicia de Moqtada Sadr, salen de su relativa calma y empiezan a vengarse de los ataques imputados a los grupos insurrectos y a Al Qaida.


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