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"Estábamos todos equivocados, algo que resulta inquietante", dijo Kay, quien reiteró ante el comité que tras su investigación sobre el terreno ha llegado a la conclusión de que Irak "no tenía grandes arsenales" de armas químicas o biológicas para uso militar.
Kay disculpó las conclusiones erróneas a las que se llegó en Washington y recordó que gobiernos como los de Francia y Alemania, que se opusieron a la intervención militar para derrocar a Saddam Hussein, pensaban antes de la invasión que esos arsenales existían.
Sobre la posibilidad de que todavía se encuentren las armas que sirvieron a EEUU y sus aliados para justificar la guerra, señaló que es "una posibilidad teórica (...) altamente improbable".
Los inspectores, añadió, ya conocen a fondo el 85 por ciento de los programas de armamento iraquí y nada hace pensar que en el 15 por ciento restante se pueda encontrar nada significativo.
Kay, un experto en armas de destrucción masiva que dirigió tres misiones de inspección de armas en Irak entre 1991 y 1992, declaró que antes de la guerra los servicios de espionaje hicieron "un análisis erróneo" de la situación y descartó motivaciones políticas.
"Nunca sufrí presiones", añadió Kay, quien justificó los errores de los servicios de inteligencia y consideró que "todavía va a haber ambigüedad sobre lo que ocurrió en Irak".
Kay se refirió también al saqueo generalizado que se produjo en el país a consecuencia de la invasión y aseguró que en él hubo un propósito deliberado del régimen de Saddam de destruir todas las pistas que pudieran ayudar a conocer los programas de armamento.
"Aquello lo llamamos 'el saqueo de Alí Babá' (...). Pensé que conocía a los mejores saqueadores del mundo, pero los iraquíes se distinguieron en esto de manera especial", dijo.
El senador republicano John Warner, presidente del comité, le pidió que fuera menos tajante en sus conclusiones y le recordó que Irak es un país del tamaño del estado de California, por lo que aún hay posibilidades de que aparezcan los arsenales no convencionales.
Por parte demócrata, el senador Carl Levin, criticó con dureza al gobierno del presidente de EEUU, George W. Bush, y recordó media docena de citas textuales de sus principales responsables antes de la guerra en la que afirmaban claramente que Irak tenía esas armas.
Levin recordó que "fuimos a la guerra porque Irak tenía armas, no programas o intenciones" y pidió que el Senado autorice una investigación independiente para saber si se manipuló la información de los servicios de espionaje para contentar a la Casa Blanca.
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