11 de abril 2006 - 00:00

"Kirchner me dijo que no duda sobre mí"

El nacionalista Ollanta Humala reconoció a este diario ser «antisistema frente a la pobreza», pero evitó definiciones extremistas.
El nacionalista Ollanta Humala reconoció a este diario ser «antisistema frente a la pobreza», pero evitó definiciones extremistas.
Lima (enivado especial) - Ollanta Humala sabe que está a un solo paso de llegar al poder, pero también que está a sólo uno de malograr su chance. El triunfo en la primera vuelta del domingo no puede ocultar que, en el contexto de una elección polarizada entre «él y el mundo», 30% que lo apoyó dista de lo proyectado en sus mejores sueños. Para que la posibilidad no se malogre, el líder nacionalista peruano sabe que debe moderar su lenguaje y, sobre todo, evitar ruidos externos, dados por declaraciones poco felices de familiares y allegados, y amplificadas por una prensa que, en su mayoría, lo trató sin piedad. Duro aprendizaje el de un ex militar no acostumbrado al trato con los medios.

Ese esfuerzo de moderación surge, nítido, de la entrevista que concedió ayer a Ambito Financiero en su cuartel general del barrio de San Borja. Con todo, no pudo disimular las aristas filosas de su pensamiento, en particular en lo que respecta a la relación con las empresas extranjeras. A continuación, lo más importante de ese diálogo:

Periodista: Dos empresas argentinas (Techint y Pluspetrol) participan de la explotación de gas en Camisea. ¿Qué garantías les da usted, que ha hablado de nacionalización y de revisión de contratos?

Ollanta Humala: Lo primero que hay que entender es que nacionalizar es poner un recurso al servicio de la nación. No es estatizar ni expropiar, cosa que rechazamos tajantemente. Tenemos un gran respeto al derecho a la propiedad privada. Lo que sí vamos a hacer es revisar los contratos de empresas que no están pagando impuestos a las rentas o no están pagando regalías, o los contratos que, flagrantemente, no benefician el interés de la nación. En la medida en que las regalías que paga el Consorcio Camisea están congeladas al precio del año 2000, cuando el millón de BTU estaba u$s a 1,35 y que ahora está a u$s 9, yo creo que eso hay que revisarlo.

P.: Pero la idea de nacionalización, más allá de lo que no implica, sigue sin estar clara.

O.H.: Nosotros no hemos hablado de nacionalizar empresas estratégicas, sino sectores estratégicos. No es lo mismo. Nuestra idea es que el Estado participe en esas actividades en la medida en que el capital privado nacional no esté en condiciones de hacerlo por limitacionestecnológicas o de capital. Vamos a respetar el derecho de propiedad. Lo que queremos es que la inversión extranjera cumpla con cuatro requisitos: que transfiera tecnología, que dé bienestar a la población, que pague impuestos y que respete el medio ambiente. No queremos simplemente crecimiento económico, sino desarrollo interno.

P.: El presidente Alejandro Toledo viajará a Estados Unidos para firmar (mañana, miércoles) el Tratado de Libre Comercio. Luego hay 90 días para su ratificación legislativa, por lo que se supone que lo girará al Congreso actual. ¿Cuál va a ser su postura?

O.H.: Yo espero que este Congreso, que está de salida, con un apoyo de menos de 4%, no trate este tema. Espero que deje la decisión para al próximo, que ya está elegido. Igualmente, nosotros estamos a favor de un acuerdo, pero hay que revisarlo bien porque nos jugamos mucho.

P.: Está bien, pero si eso no se da, usted va a estar en presencia de un acto jurídico válido. ¿Va a respetarlo o igualmente va a forzar una renegociación?

O.H.: Una cosa es la legalidad y otra la legitimidad,que a veces es más importante. Prefiero no anticiparme a los hechos.

P.: Su buena relación con Hugo Chávez ha sido polémica. ¿Lo daña o lo beneficia políticamente a esta altura?

O.H.: No me avergüenzo de construir relaciones latinoamericanas. ¿Pero por qué no me pregunta lo mismo sobre Lula o Kirchner?

  • Eje latinoamericano

    P.: Está bien. ¿Lo llamaron para felicitarlo Chávez, Lula o Kirchner?

    O.H.: Prefiero no entrar en quién me llamó y quién no. Lo que no quiero es que se caiga otra vez en estigmatizaciones. ¿Por qué estigmatizan a Venezuela? Ahora que se habla de ejes, yo digo que creo en un eje latinoamericano, que implique una agenda común sobre temas puntuales. Por ejemplo, está el tema energético, en el que tendremos que hablar con Brasil, Bolivia y la Argentina.

    P.: ¿Y con Chile no? ¿Por qué lo excluye?

    O.H.: Es que Chile no es productor de energía, es consumidor. Entonces, lo que hay que hacer es establecer una agenda con los países productores para luego buscar en armonía una solución para aquellos que necesitan gas.

    P.: Otro tema que lo ha complicado en la campaña es el de las violaciones a los derechos humanos que se le atribuyen. ¿Qué responde?

    O.H.: Lo desmiento totalmente. Tengo la conciencia tranquila: nunca violé los derechos humanos. Hubo denuncias mentirosas que fueron manipuladas por un canal de TV, con un supuesto testigo que finalmente no presentó su denuncia. Ya que usted es argentino, le cuento que cuando visité en Buenos Aires al presidente Kirchner, él me dijo que el tema de los derechos humanos es muy importante para su gobierno y que si tuviera alguna duda al respecto sobre mí, no me habría recibido.

    P.: ¿Por qué adoptó en la campaña un discursoantisistema?

    O.H.: Los partidos tradicionales han sido los que plantearon eso, una campaña de miedo, de terrorismo político. Ahora bien, yo me pregunto: ¿cuál es el sistema? ¿La pobreza, el desempleo, que 70% de los jóvenes quiera irse del país, que los ancianos no reciban una pensión digna? Si ése es el sistema, entonces sí, soy antisistema. Yo creo en un sistema de orden, de credibilidad en el Estado y en la clase política, en un ambiente de trabajo, de paz y de conciliación.

    P.: Su objetivo era ganar en primera vuelta, pero quedó lejos de eso. ¿Por qué, si sostiene que el ansia de cambio es tan grande, lo votó sólo 30%?

    O.H.: Nos faltó tiempo para consolidarnos. Recién partimos en abril del año pasado, sin financiamiento y planteando una confrontación ideológica con el gobierno y el modelo neoliberal. Fuimos atacados, nos han dicho de todo. Incluso ayer (por el domingo) fuimos emboscados cuando concurrimos a votar; los propios observadores de la OEA señalaron que la responsabilidad de lo ocurrido fue de Unidad Nacional (el partido de Lourdes Flores). Tomando en cuenta todo eso, no puedo sentir más que una gran satisfacción. Fue una gran obra, lo que llaman «fenómeno Ollanta Humala». De hecho, nos impusimos para la Presidencia, para el Congreso y para el Parlamento Andino.

    P.: ¿Cuánto lo perjudicó lo que usted describe como «campaña sucia» en su contra?

    O.H.: Todo lo que se dijo en los últimos días me perjudicó. Algún sector puede haberle dado crédito a eso, sobre todo porque los medios de comunicación se hicieron eco.

    Ahora nos queda demostrar que sólo fueron calumnias y confiar en que el pueblo se dará cuenta. Se abre una segunda etapa de la campaña, que, espero, se centre en propuestas, que es lo que le interesa al pueblo, y no en bajezas e insultos. Yo no quiero más divisiones, quiero unidad, reconciliación.

    P.: Para eso, para hacer alianzas, seguramente deberá revisar aspectos de su discurso público.

    O.H.: Siempre he tenido un mensaje sosegado. Jamás hablé de odios, de racismo, de venganza ni de fusilamientos. Claro que vamos a revisar nuestras estrategias y modificar lo que haga falta.

    P.: El fujimorismo confirmó en las urnas una cierta vigencia. Pero negociar con esa corriente puede reactivar las denuncias de que su entorno estuvo involucrado con Vladimiro Montesinos. ¿Cómo manejará la relación con el fujimorismo?

    O.H.: Nuestra alianza va a ser con el pueblo peruano. Pero vamos a concertar con todas las fuerzas del Congreso. Esa es la decisión, la orden del pueblo peruano, y yo, como buen soldado, debo cumplir con ella. Sobre las acusaciones, ya están hechas. ¿De qué más me pueden acusar?

    P.: ¿Qué va a hacer con las declaraciones polémicas de sus familiares?

    O.H.: ¿Y qué puedo hacer? ¿Qué puedo hace yo si mi madre dice que hay que fusilar a los extraterrestres? Yo no acepto ningún tipo de discriminación; todos tenemos los mismos derechos. No importa ni el color de la piel ni el de los ojos, ni la raza, ni la religión ni la sexualidad. Ni mi madre ni mi padre pertenecen a mi proyecto. Los quiero como hijo, pero no están allí.
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