La crisis económica ensombrece la gestión de Lacalle Pou contra la emergencia sanitaria

Mundo

Los sectores más perjudicados por la pandemia denuncian que no reciben respaldo estatal. El Gobierno presenta mañana ante el Congreso un presupuesto austero.

Montevideo - “Soy el presidente del covid-19”, dijo Luis Lacalle Pou en marzo, poco después de asumir y de que aparecieran, apenas 13 días después, los primeros casos del nuevo coronavirus en Uruguay.

La pandemia que azota al mundo cambió todos los planes del nuevo Gobierno, pero también terminó convirtiéndose en una inesperada carta de popularidad. Las encuestas marcan que 60% de los uruguayos aprueba su administración, cuando sólo el 48% le dio su voto en noviembre pasado.

El crédito obtenido por el mandatario de centroderecha que puso fin a 15 años de gobiernos del izquierdista Frente Amplio (FA), y que mañana cumple seis meses en el poder, corre en paralelo con la exitosa gestión de la crisis sanitaria.

En un continente con altísimas cifras de contagio, el país de 3,4 millones de habitantes ha sido elogiado por su control de la enfermedad: registra 1.570 casos y 44 fallecidos de covid-19. Estados Unidos reconoció a Uruguay como “modelo” en la región por su manejo de la crisis y es, sobre esa base, la única nación latinoamericana a la que la Unión Europea le abrió sus fronteras.

No obstante, muchos se preguntan por cuánto tiempo el Gobierno podrá capitalizar este éxito sanitario, en medio de la crisis económica provocada por la epidemia que ha llevado a más de 200.000 uruguayos al seguro de desempleo.

“Resulta lógico que los uruguayos juzguen al Gobierno por cómo tramitó el principal tema de la agenda, que por su naturaleza representaba una amenaza para la vida”, dice el politólogo Daniel Chasquetti. Pero, destaca, “la vida en Uruguay se ha ido normalizando y eso permite que otros asuntos comiencen a despertar especial interés”.

Frente a la Torre Ejecutiva (sede de Presidencia) se ven cada semana movilizaciones de sectores públicos, que protestan por recortes presupuestales, y privados, que reclaman más medidas para reactivarse.

Estas manifestaciones se han acelerado en vistas a la votación del Presupuesto, que el Parlamento empezará a discutir mañana para definir las asignaciones de recursos durante el quinquenio del Gobierno.

Mientras, políticos frenteamplistas reclaman un ingreso básico de emergencia y aseguran que el Gobierno está invirtiendo recursos insuficientes para atender los efectos socioeconómicos de la pandemia.

La oposición blande un informe de la Cepal que consignó que Uruguay es uno de los países de la región que menos esfuerzos ha realizado para evitar el crecimiento de la pobreza.

Según un estudio oficial presentado a fines de julio, hay 2.553 personas en situación de calle, un 25% más que en 2019, mientras las ollas populares se multiplican por todo el país.

Actualmente, “el principal tema de preocupación es la situación económica”, dice Chasquetti. “El Gobierno no tiene un plan concreto para afrontar esta situación. Apuesta a realizar ajustes en la macroeconomía”, reducir el gasto, para favorecer una recuperación en 2021.

Lacalle Pou busca atraer inversiones en el país de la carne, la soja, la celulosa, el software y el turismo para hacer frente a las dificultades.

Con un ya fuerte déficit fiscal heredado de 5%, el Gobierno prevé que éste aumentará a 6,5% al fin de 2020, junto con una caída de la actividad económica de 3,5%.

En ese marco, el analista cree “muy probable que en los próximos meses el humor social cambie y el fuerte respaldo que hoy tiene se vaya erosionando”.

Lacalle Pou también ha enfrentado disonancias en la coalición oficialista, a la que muchos pronosticaron poco tiempo de vida desde que se formó el año pasado para enfrentar al FA en las elecciones presidenciales.

La renuncia del canciller Ernesto Talvi por diferencias con el presidente y las constantes discrepancias con representantes del ultraderechista Cabildo Abierto (CA) han reavivado esos temores.

Sin embargo, analistas creen que la coalición superó su primera prueba de fuego al aprobar el paquete de leyes clave para el Gobierno conocido como Ley de Urgente Consideración (LUC). “Ahora tendrá que pasar una segunda prueba fuerte que será el Presupuesto”, dice el politólogo Eduardo Bottinelli.

Dejá tu comentario