La cumbre de Rice finalizó con pocas señales de avance

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Jerusalén (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Las conversaciones entre israelíes y palestinos organizadas por la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, terminaron ayer con una vaga promesa de reunirse nuevamente y pocos indicios de avance en la reanudación del proceso de paz.

Las negociaciones, a las que asistieron el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abbas (Abu Mazen), estuvieron marcadas por el acuerdo para un gobierno de unidad palestino que detuvo la lucha entre facciones rivales, pero que arrojó una sombra de duda sobre las perspectivas de paz con Israel.

«Los tres afirmamos nuestro compromiso con la solución de dos Estados, concordamos en que el Estado palestino no puede nacer de la violencia y el terror», dijo Rice después de un encuentro de más de dos horas en un hotel de Jerusalén.

Rice sostuvo que ambos líderes «reiteraron que aceptan los acuerdos y obligaciones previos», entre ellos la hoja de ruta para la paz, respaldada por Estados Unidos, que contempla medidas recíprocas para la creación de un Estado palestino.

Rice agregó que Olmert y Abbas volverían a reunirse pronto.

La diplomática no entregó una fecha, pero dijo que esperaba regresar pronto a la región. Esta es su décima visita a Jerusalén desde que se convirtió en secretaria de Estado hace dos años y su cuarto viaje a la región en cuatro meses.

«No hay una fecha fijada para otra reunión trilateral», dijo el portavoz Sean McCormack. «Esa va a ser la herramienta que todo el mundo podrá tomar y usar cuando crean que sea útil.»

No hubo una conferencia de prensa conjunta después del encuentro y ni Abbas ni Olmert aparecieron junto a Rice cuando ella leyó la declaración, parada sola frente a un sencillo fondo azul.

La secretaria de Estado afirmó que ambos mandatarios abordaron el pacto que el presidente palestino firmó con el movimiento terrorista Hamas para establecer un gobierno de unidad, un acuerdo que no cumplió con las demandas internacionales sobre la política hacia Israel.

Olmert había dicho el domingo que él y el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, acordaron boicotear al nuevo gobierno, que aún debe ser formado, a menos que Hamas renuncie a la violencia, reconozca a Israel y acepte los acuerdos de paz transitorios previos.

Rice no abordó el tema en sus breves comentarios tras la cumbre, pero hizo hincapié en que la postura del cuarteto de mediadores de Oriente Medio es que debe cumplirse con dichos términos.

  • Condiciones

    Olmert estableció condiciones adicionales para poner fin al boicot israelí a un gobierno de unidad, exigiendo que los palestinos detengan los ataques con cohetes desde la Franja de Gaza y que liberen inmediatamente a un soldado israelí capturado en junio.

    En ese sentido, el asesor de Abbas, Saeb Erekat, dijo que Rice había dejado claro que «cualquier gobierno palestino debe aceptar los acuerdos previos y obligaciones». Abbas no hizo comentario alguno, pero el movimiento nacionalista que preside, Al Fatah, ha calificado la cumbre de «gran fracaso».

    De su lado, hablando en Gaza, el primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, de Hamas, señaló que Washington debería cambiar su postura porque la agenda del gobierno de unidad «ofrece un mayor espacio para el movimiento político».

    El cuarteto de mediadores de Oriente Medio, que incluye a Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas, tiene previsto reunirse mañana en Berlín para discutir el encuentro entre Abbas y Olmert y cómo lidiar con la nueva coalición.

    El acuerdo para un gobierno de unidad, elaborado a comienzos de mes en La Meca, Arabia Saudita, ayudó a detener la guerra de facciones palestinas que causó la muerte de 90 personas en las últimas semanas.
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