La detención del titular del FMI complica las gestiones para salir de la crisis en Europa
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Strauss-Kahn debía participar mañana en Bruselas en una importante reunión sobre Grecia.
Las dificultades del jefe del FMI se producen en momentos en que la institución lleva adelante una misión junto a la Unión Europea con la que se examina el estado de las cuentas griegas. De ello dependen las decisiones futuras al respecto de Grecia. Aunque ya se perfile un segundo programa de ayuda además de los 110.000 millones acordados a Atenas.
"Lo que se planea en este momento es ampliarlo en caso de necesidad", declaró la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde. Alemania, a pesar de ser la más reacia a seguir pagando, ya no excluye esta posibilidad.
Esto sólo podría hacerse a cambio de nuevos compromisos de Grecia. El gobierno de Giorgos Papandreou se vería incitado a privatizar más empresas públicas y a luchar más eficazmente contra el fraude fiscal.
El país no alcanzó los objetivos fijados de reducción del déficit. Los inversores ya no creen en el restablecimiento de las finanzas públicas, exigen una "prima de riesgo" enorme sobre sus obligaciones y apuestan a plazo por una reestructuración de la deuda nacional.
"En estas condiciones es difícil planear un regreso al mercado en 2012" de Grecia para que emita deuda por sí sola, reconoció Lagarde.
El FMI, dirigido por Strauss-Kahn, reclama desde hace tiempo que se le acorde más tiempo a Grecia para reembolsar sus deudas. La situación parece menos complicada con Portugal, otro país en crisis de la zona euro. Los ministros europeos planean aprobar sin dificultades su participación en los préstamos a este país, a cambio de un plan de austeridad.



